Cals Flares: un espacio cultural colectivo y abierto

Se está a la espera de recibir una nueva orden de desalojo

Cals Flares: un espacio cultural colectivo y abierto
Miembros de la asamblea en defensa de Cals Flares

La que fuera la antigua residencia de los monjes franciscanos situada en la calle Forn del Vidre, en el barrio El Partidor, es ahora el Centro Social Okupado y Autogestionado (CSOA) Cals Flares.

Tras ser propiedad de diversas entidades, este espacio vacío y sin uso, fue okupado en el año 2007 para convertirse en un lugar destinado a actividades sociales y culturales ante la falta de este tipo de emplazamientos en la zona. Actualmente sigue siendo propiedad de la SAREB, una inmobiliaria también conocida como ‘Banco Malo’. Precisamente esta entidad emitió hace unas semanas una orden de desalojo que fue aplazada ante la movilización social en defensa de Cals Flares, a la que se sumó tanto gente de Alcoy como de otros lugares. Este aplazamiento finalizó el pasado 20 de diciembre y desde la asamblea que lucha por mantener este lugar se está a la espera de recibir nuevas noticias.

Las negociaciones entre el Ayuntamiento de Alcoy y la SAREB, que según declaran desde Cals Flares en un comunicado empezaron “inicialmente sin consultar con nosotros”, tuvieron como resultado el pacto de “ceder el espacio a la AAVV del Partidor, que serían los nuevos gestores de Cals Flares y pagar a la SAREB un alquiler de 600 euros durante cuatro años o hasta que esta vendiera el inmueble”.

Desde Cals Flares se ha rechazado esta propuesta y se está a la espera de recibir una nueva respuesta. Damián, Sandra y Lea son tres de los miembros que conforman la asamblea en defensa de este lugar que llevan siendo usuarios de este espacio desde hace diversos años. Indican que “no nos parece justo ese trato. No queremos seguir dando dinero a esta entidad, el problema es colaborar con una entidad tan especuladora, que está desalojando en tiempos de Covid a familias necesitadas”.

Sostienen que “nos planteamos muchos escenarios” para el futuro de Cals Flares pero que los dos “más factibles” son que llegue una nueva orden de desalojo y se trate de paralizar de nuevo o que este se aplace y se pueda continuar con las actividades que habitualmente se desarrollan en este centro social.

Cals Flares: un espacio cultural colectivo y abierto
Actualmente están elaborando productos mediante la serigrafía

NUMEROSAS ACTIVIDADES
La autogestión es uno de los pilares de Cals Flares y también su forma de funcionar. A través de ella han ido surgiendo numerosas iniciativas, que en estos últimos meses se han visto notablemente afectadas por la Covid-19.

A nivel general, se han llevado a cabo talleres de soldadura, de cerámica, de serigrafía, de pintura, de yoga, también se han organizado actuaciones de música en directo, una scape room, pases de documentales o charlas, entre otras actividades. Algunas de ellas realizadas recientemente, adoptando todas las medidas necesarias y con un aforo limitado. Por ejemplo, respecto al taller de soldadura, detallan que “ha habido personas que han encontrado trabajo gracias a la formación recibida” en él.

Los miembros de la asamblea en defensa de este espacio explican que Cals Flares “está acorde con el vecindario. Es un espacio del barrio que está integrado, que los vecinos quieren y aceptan. Es un dinamizador. Los vecinos están contentos con él y siempre hay comunicación con ellos, por ejemplo, por la hora de finalización de las actividades”.  Por otro lado, Cals Flares está abierto a cualquier persona y a las ideas que esta pueda aportar, que precisamente es a través de las que surgen las actividades, que son realizadas gracias a la implicación de los usuarios.

Asimismo, de continuar adelante este centro social, la intención es dar más difusión a las actividades y a la lucha que los usuarios defienden, mediante las distintas redes sociales.

RESPALDO SOCIAL Y COLECTIVO
Además de por la gran respuesta obtenida para frenar el desalojo, desde la asamblea se muestran gratamente sorprendidos por “el debate que se ha creado en torno a la okupación y a la especulación. Es una forma de fomentar el pensamiento crítico”. Y es que, los tres miembros defienden que se trata de una okupación de un espacio que estaba vacío y que se hizo para “darle una finalidad y unos valores”. Añaden que okupar un espacio donde vive gente “es otra acción” distinta a la okupación, y que en este caso, si no se hubiese reconvertido en un centro social probablemente sería un “espacio que estaría abandonado y en situación de ruina”, algo que se ha evitado puesto que se han realizado algunas reformas en él.

También indican que ven difícil que Cals Flares se pueda vender por su ubicación en la ladera del río y porque además, en su momento se planteó construir “un complejo de lujo” que no fue posible porque “las máquinas no pueden pasar por un arco que hay, que al parecer fue una de las entradas medievales de Alcoy”.

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