“Alcoi Sud empieza con el gobierno del Botànic, no es un proyecto del Partido Popular”
El alcalde hace balance del año y defiende la gestión municipal frente a la oposición. Crecimiento demográfico, grandes proyectos urbanos y fondos europeos marcan una entrevista en la que también aborda la Rosaleda, Alcoi Sud y el futuro político del PSOE
Cada año por estas fechas, el alcalde de Alcoy repasa los principales retos y proyectos que marcan el rumbo de la ciudad. El crecimiento de población, la evolución del empleo y la ejecución de grandes proyectos centran un balance en el que defiende la gestión del gobierno municipal y carga con dureza contra la herencia del Partido Popular. La Rosaleda, el futuro del parking, Alcoi Sud, el parque tecnológico de Rodes o los proyectos culturales y sanitarios dibujan una entrevista de gestión que tiene continuidad en una tercera página marcada por el debate político y su futuro personal a nivel municipal.
—¿Qué balance hace de 2025? ¿Qué logros destacaría? ¿Considera que han cumplido con los objetivos marcados?
–—Más allá de la acción de gobierno, creo que tenemos que estar contentos como ciudad, y esto lo digo con una visión amplia. Alcoy ha mejorado mucho en los últimos años a muchos niveles y lo ha hecho de una manera objetiva. No es una percepción subjetiva ni un discurso político: los datos están ahí y son claros. La ciudad mantiene una tendencia positiva que se viene consolidando con el tiempo y que nos sitúa en una posición muy diferente a la que teníamos hace una década.
Hemos crecido en población y eso es un indicador fundamental. Hace unas semanas comprobábamos que ya estamos en torno a los 61.500 habitantes, lo que supone un incremento importante, especialmente si lo comparamos con otras ciudades similares, como Sant Vicent del Raspeig, que se encuentran prácticamente estancadas. Ese crecimiento demuestra que Alcoy es una ciudad atractiva, no solo para vivir, sino también para trabajar y desarrollar un proyecto vital.
Además, no solo ganamos en población, también en talento. Somos la segunda ciudad de la provincia de Alicante en número de titulados superiores, por encima de ciudades mucho más grandes como Benidorm, Torrevieja u Orihuela. Retener talento era uno de los grandes retos que nos habíamos marcado y creo que lo estamos consiguiendo. Esto va muy ligado también a la evolución del empleo.
Por otro lado, había una cuestión que para mí era clave corregir respecto a la legislatura pasada. Teníamos muchos proyectos importantes en marcha, pero la ciudadanía no podía visualizarlos porque muchos no habían empezado o no se veían físicamente. Eso ha cambiado. Hoy se percibe claramente la actividad en el conjunto de la ciudad: las obras del acceso sur, después de haber finalizado las del acceso oeste y mejorado también el acceso norte; los proyectos de renaturalización como BioUp!; las actuaciones vinculadas a la mejora de la accesibilidad y la movilidad; la rehabilitación de la barriada del Sagrado Corazón o la construcción de viviendas en Sant Mateu. Todo ese esfuerzo colectivo de los últimos años empieza a verse reflejado y la ciudad mejora desde muchos puntos de vista.
No me gustaba la Rosaleda que hizo el Partido Popular. Más allá de que fuera ilegal, era una plaza de hormigón inaccesible, pero yo no la hubiera tocado
—En cuanto a proyectos completados, en 2025 hemos visto finalizar, por fin, la obra de la Rosaleda. ¿Qué valoración hace?
—Yo siempre he dicho que a mí no me gustaba la Rosaleda que hizo el Partido Popular. Más allá de que fuera ilegal, era una plaza dura, de hormigón, poco accesible. Dicho esto, también he sido muy claro: si no hubiera existido una sentencia judicial, yo no la habría tocado. No fue una decisión política, fue una obligación legal.
Cuando alguien hace algo ilegal, las consecuencias se pagan. Lo lamentable es que en este caso las consecuencias las hayamos pagado los alcoyanos, con un coste de cuatro millones y medio de euros. La nueva Rosaleda, evidentemente, me gusta más. Ahora es una zona verde y, aunque ahora está todo recién plantado, dentro de unos años será un refugio climático que la gente podrá disfrutar.
Pero no podemos perder de vista el origen del problema. Durante casi veinte años se presentaron al tribunal alrededor de una docena de proyectos distintos para cumplir la sentencia con el menor coste posible y todos fueron rechazados, hasta llegar a esta última solución. Por eso no comparto cuando se dice que hablar de esto es remover el pasado. No es pasado, es presente. Es una cuestión de plena actualidad porque ahora estamos pagando la factura de una mala gestión y de una actuación negligente del Partido Popular. Creo sinceramente que la ciudadanía merecía, como mínimo, una disculpa pública.
—¿Y qué va a pasar con el parking? ¿El Ayuntamiento estaría dispuesto a asumir el servicio en caso de que finalmente la UTE concesionaria rescinda el contrato?
—Ahora mismo lo que estamos esperando es conocer la decisión definitiva de la empresa. Se trata de una concesión a 50 años y llevamos aproximadamente 25. A partir de ahí hay distintas opciones posibles. Si la UTE no está interesada en continuar, puede producirse una rescisión del contrato y una nueva licitación, pero primero hay que saber qué plantea quien tiene actualmente la concesión.
—¿Les preocupa que eso pueda costar más dinero aún al Ayuntamiento? Todo indica que Ortiz busca una compensación.
—Más que el dinero, lo que me preocupa es el tiempo. Me preocupa que esté cerrado un parking que es necesario y que utiliza mucha gente. Mi prioridad es que este asunto se resuelva cuanto antes, en un sentido o en otro, y por eso ya tenemos previsto un plan B que nos permita actuar con rapidez.
Es evidente que si se rescinde una concesión a mitad de su periodo, existe una indemnización por los años que quedan por amortizar. Otra cosa distinta es que esa indemnización sea la cifra que reclama la empresa. Además, hay que tener en cuenta que, si hay un nuevo concesionario, este no tendría que hacer la inversión inicial que se hizo en su momento.
—Hablando de dinero, ¿qué cree que puede pasar con Guanyar de cara a la aprobación del presupuesto del año que viene?
—Sinceramente, no entiendo la relación entre un proyecto concreto, en este caso Alcoi Sud, y la aprobación de los presupuestos. Si lleváramos esa lógica al extremo, podríamos paralizar administrativamente el Ayuntamiento con cualquier desacuerdo. No creo que Guanyar sea un partido de bloqueo; al menos no lo ha sido hasta ahora.
Llevamos dos años con acuerdos y desacuerdos, pero siempre desde el diálogo. En el contexto político actual, no creo que Guanyar vaya a hacerle el juego a la derecha y a la extrema derecha. Confío en que, como hasta ahora, seamos capaces de llegar a un acuerdo y sacar adelante los presupuestos.
—Compromís opina que no va a hacerse un polígono empresarial en La Canal y que es una cortina de humo del Partido Popular.
—La desconfianza existe y la entiendo. Incluso, en parte, puedo llegar a compartirla. Nuestra postura es muy clara: Alcoi Sud no es un proyecto del Partido Popular. Nace con el gobierno del Botànic y con el impulso de la Cámara de Comercio y del Ayuntamiento de Alcoy. Ya bajo el mandato de Ximo Puig hubo contactos con la Conselleria de Infraestructuras y se encargaron informes para analizar la viabilidad del proyecto. La prueba definitiva será el proyecto de presupuestos de la Generalitat. Si hay una partida importante para avanzar en los estudios e informes comprometidos, sabremos que hay voluntad real. Si no la hay, quedará claro que no.
—En el apartado económico, uno de los proyectos insignia del gobierno socialista es el parque tecnológico de Rodes. ¿Cuándo estará a pleno rendimiento?
—En cuanto al Centro de Turismo de Interior, seguimos pendientes del convenio con la Generalitat. Respecto a la parte empresarial, estamos a punto de resolver un trámite con Iberdrola y, a partir de ahí, iniciaremos el proceso de implantación de las empresas interesadas, que son alrededor de una veintena ya confirmadas.
La tercera fase de las obras finalizará en marzo y las primeras empresas podrán instalarse en el espacio de coworking. Además, ya tenemos la empresa que se encargará de la dinamización del complejo desde el punto de vista empresarial.
—Dos proyectos destacados en el ámbito cultural son la Pinacoteca y el Museo de Camilo Sesto. Ambos acumulan retraso, pero están en la última fase. ¿Qué fechas maneja?
—Asumo las críticas por la lentitud administrativa y por los plazos que se alargan. Las obras de rehabilitación siempre tienen imprevistos. En el caso del Museo de Camilo Sesto, la apertura será después de fiestas, pero no de forma inmediata. Queremos planificar bien la inauguración, porque sabemos que es un acontecimiento esperado por fans de todo el mundo. La Pinacoteca se inaugurará en octubre, con una exposición de Antonio Gisbert, nuestro pintor de referencia del siglo XIX a nivel nacional.
—¿Qué valoración hace de la polémica por el rodaje junto a la tumba de Camilo Sesto?
—Hubo una empresa que engañó conscientemente al Ayuntamiento. Ocultó información clave y eso tendrá consecuencias legales. A partir de ahí, el Partido Popular ha utilizado el tema con mentiras y una campaña de fango absolutamente lamentable.
La apertura del Museo de Camilo Sesto será después de Fiestas y la de la Pinacoteca, en octubre. Toni Francés anuncia la inminente puesta en marcha de la nueva peatonalización del Centro
—¿Qué va a pasar con la peatonalización del Centro?
—No ha habido una oposición frontal y hay una propuesta razonable sobre la mesa, adaptada a muchas de las peticiones de vecinos y comerciantes. Somos un gobierno convencido de la peatonalización y creemos que ahora se dan las circunstancias para sacarla adelante. En los próximos meses llevaremos la nueva ordenanza al pleno.
—Los fondos europeos siguen marcando las inversiones municipales. ¿Qué prioridades se fijan?
—Las prioridades son la ampliación del Campus, la rehabilitación del Centre Cultural Mario Silvestre y nuevos proyectos de vivienda pública. Aspiramos a lograr los 15 millones que nos habíamos planteado inicialmente, no a los diez que tenemos ahora concedidos.
—En el plano sanitario, este año se ha dado un paso importante con la acreditación como hospital universitario. ¿Cuándo llegarán las inversiones pendientes?
—Esperamos que 2026 sea el año de las inversiones en sanidad: estamos pendientes de que se liciten las obras de La Bassa y la ampliación del Hospital. La acreditación como hospital universitario es una noticia muy positiva porque consolida el hospital y lo hace más atractivo para los profesionales, pero aún continúa faltando que lo declaren área de difícil cobertura.
Corremos el riesgo de que la constructora del Andreu Sempere plantee rescindir el contrato por no cobrar y paralizar las obras
—Para terminar este bloque, ¿se van a poder cumplir los plazos de las obras del instituto Andreu Sempere?
—Ahora avanzan a buen ritmo y el objetivo es que el alumnado pueda empezar el próximo curso en el centro reformado. Pero nos preocupa el retraso en los pagos por parte de la Generalitat en más de seis meses. Corremos el riesgo de que la empresa plantee rescindir el contrato por no cobrar y paralizar las obras. Legalmente, no deben pasar más de cuatro meses sin cobrar una certificación de obra.
—¿Cómo está la salud del pacto de gobierno con Compromís?
—Yo creo que eso se palpa claramente. Muchas veces hablamos de pacto, pero en realidad somos un gobierno, y creo que esa es la mejor definición de lo que está pasando en Alcoy. En estos más de dos años de legislatura no ha habido ninguna discrepancia fuerte ni ningún conflicto que haya puesto en riesgo la gestión diaria. Hay una sintonía total en el trabajo, una relación fluida y un clima de confianza que facilita mucho la toma de decisiones y la acción de gobierno.
Las discrepancias existían antes de firmar el acuerdo y se hablaron con total claridad. No ha habido nada que nos haya sorprendido ni que haya generado tensiones inesperadas. Cada uno sabe cuál es su espacio, cuáles son las prioridades compartidas y cuáles son los matices, y eso hace que el gobierno funcione con normalidad. Creo sinceramente que, por las dos partes, estamos muy satisfechos de cómo estamos trabajando y de los resultados que se están obteniendo para la ciudad.
—Para terminar, hablemos un poco de política: ¿Se ha resentido la relación del grupo municipal a raíz de que Lorena Zamorano saliera elegida secretaria general de la agrupación local?
—No, en absoluto, y creo que eso se ve claramente en el día a día. Ni antes, ni durante, ni después del proceso interno del partido se ha resentido la relación dentro del grupo municipal. Continuamos trabajando con la misma sintonía que desde el principio de la legislatura, con normalidad y con un objetivo común muy claro, que es mejorar Alcoy y sacar adelante los proyectos que tenemos encima de la mesa.
El proceso orgánico del partido ha seguido su curso con total normalidad y no ha tenido ninguna influencia en el trabajo institucional. El grupo municipal está centrado en la gestión, en responder a las necesidades de la ciudadanía y en cumplir los compromisos adquiridos, y eso no ha cambiado en ningún momento.
—¿No ha afectado la división interna en dos bandos?
—Bandos… Al final, en democracia, posicionarse y elegir una opción no supone romper nada. Supone que cada cual, de forma libre, elige la opción que cree mejor en cada momento. Si cada vez que hay una elección interna habláramos de ruptura, entonces todo estaría roto permanentemente. Afortunadamente vivimos en un país democrático en el que se puede discrepar, posicionarse y votar sin que eso implique un enfrentamiento personal ni político.
En nuestro caso, además, esa diversidad de opiniones no ha tenido ninguna repercusión en el funcionamiento del Ayuntamiento ni en la cohesión del grupo. El trabajo diario demuestra que seguimos actuando con responsabilidad y con una visión compartida de ciudad.
“Dije al partido que no volvería a presentarme y alguien lo utilizó”
—¿Y ya ha decidido su futuro político de cara a las próximas elecciones municipales? Sorprendió hace unos meses su cambio de postura, anunciando que no descartaba presentarse a la reelección.
—Vamos a ver, yo públicamente nunca he dicho que no fuera a presentarme. Sí es cierto que en el ámbito interno del partido hice en su día una reflexión personal, en un contexto muy concreto, y manifesté que esa reflexión no saliera de allí. Fue una reflexión, no una decisión, y alguien quiso utilizarla en un momento determinado.
A día de hoy no tengo nada decidido. Falta todavía alrededor de un año y medio para las próximas elecciones municipales y en política pueden pasar muchísimas cosas en muy poco tiempo. Yo ahora mismo estoy centrado en hacer realidad todos los proyectos que tenemos encima de la mesa, que son proyectos apasionantes y absolutamente necesarios para que Alcoy siga mejorando.
Cuando llegue el momento, tomaré la decisión que considere que es mejor para Alcoy. Haré un ejercicio de responsabilidad pensando exclusivamente en el interés general de la ciudad, con un objetivo muy claro: intentar que continúe habiendo un gobierno de progreso liderado por el Partido Socialista. Porque lo peor que le puede pasar a Alcoy es tener un Ayuntamiento con Carlos Pastor de alcalde y David Abad de vicealcalde. Ese escenario sería terrible para la ciudad, tanto por el retroceso en políticas sociales como por el modelo de ciudad que representan.
—¿Qué opina de todo lo que se está destapando sobre el PSOE a nivel nacional? ¿Cree que estos escándalos pueden afectar al partido en clave local de cara a las próximas municipales?
—Todo afecta. Pensar que no va a influir sería ingenuo. Todo lo que está ocurriendo genera desafección y desgaste, y una parte muy importante de los partidos políticos es la marca. El Partido Socialista es una marca que ha hecho mucho por Alcoy, que ha sido clave en la transformación de la ciudad durante muchos años, y por tanto la salud de esa marca también influye en la tendencia de voto a nivel municipal.
Es cierto que cada vez más se demuestra en las elecciones que la gente diferencia entre unas elecciones generales, unas autonómicas y unas municipales. Hay más voto diferenciado y más capacidad crítica por parte de la ciudadanía. Pero también es evidente que existen tendencias generales, climas políticos y dinámicas que influyen y que afectan al comportamiento electoral. Negarlo sería engañarnos.
Dicho esto, confío en que la ciudadanía de Alcoy sea capaz de valorar la gestión concreta que se está haciendo desde el Ayuntamiento, el proyecto de ciudad que tenemos encima de la mesa y el trabajo serio y riguroso que se está desarrollando desde el gobierno municipal. Más allá del ruido y de los escándalos que nada tienen que ver con la política local, creo que los vecinos y vecinas sabrán distinguir quién está trabajando por Alcoy y quién no.
Entrevista publicada en la edición de El Nostre del 3 de enero