¿Justa justicia?
La justicia, pese a que, a nivel general, todos tenemos una idea más o menos clara de lo que es, se trata de un concepto un tanto abstracto, en cuanto a que cada uno puede hacer, y hace, su libre interpretación.
Una de las definiciones de esta palabra es la referente a la aplicación de las leyes, pero, ¿en cuántas ocasiones hemos escuchado y cuestionado en primera persona si las leyes son justas? Valga la redundancia.
Esta semana, más de tres años después de que ocurriesen los hechos, ha empezado el juicio en el que se juzga al acusado de asesinar a la que era su pareja, en Alcoy, en una trágica noche de octubre de 2022.
Todavía recuerdo la sensación que tuve al conocer la noticia, al vivir la repulsa conjunta de toda una ciudad.
A falta de conocer el dictamen del jurado popular –cuando escribo estas líneas todavía siguen en marcha las sesiones en la Audiencia Provincial–, el acusado, en su legítimo derecho a la defensa y a no declarar, alegó el primer día amnesia, algo que seguramente les gustaría padecer a los familiares y amigos de la joven a la que se le arrebató la vida.
El tema de la violencia hacia la mujer, parece mentira que se siga poniendo en entredicho cuando en apenas tres semanas de este recién estrenado 2026 ya se han registrado los primeros asesinatos.
El presunto asesino de la joven en Alcoy es el único que conoce la verdad, no la justicia ni lo que es justo o no, si no la verdad, porque según parece que sucedieron los hechos, la otra persona que estuvo allí esa noche, se le arrebató la posibilidad de poder contarlo.
A donde voy es, sea cual sea el resultado del juicio, a unas personas les parecerá justo y a otras no, e incluso dentro de la propia justicia, ¿se puede cuantificar lo que vale una vida? Sí se puede porque es lo que se hace en base a nuestras leyes y de alguna forma se tiene que proceder, pero, de nuevo, ¿es justa esa vara de medir?
La legislación rige numerosos aspectos de nuestras vidas, tanto el caso citado antes como también otro que ha ocurrido en Alcoy en estos días, que es el desahucio de una familia por impagos.
Una vez más, de alguna manera se tiene que regir el sistema, pero ¿es justo ese sistema? ¿Cuántos desahucios vemos en los medios de comunicación de personas en absoluta situación de vulnerabilidad? Por supuesto que hay casos y casos, pero la realidad es que la vivienda y el acceso a ella es, sin duda, uno de los principales problemas de la sociedad española actual. Con precios absolutamente desorbitados y teniendo que dar gracias cada día por tener un techo en condiciones.
El mercado lo llaman. La oferta y la demanda lo llaman.
SHEILA GARCÍA. Periodista