“Es un privilegio que una carrera tan importante sea en casa”

Tras un 2025 sobresaliente, la alcoyana Alba Villanova buscó reinar en la categoría Max 55K de la Ultramediterrània, finalmente suspendida

Hay carreras que marcan una temporada y otras que tienen una importancia más bien emocional. Para Alba Villanova, la Ultramediterrània Unión Alcoyana Seguros –finalmente suspendida– es un poco ambas cosas. No solo porque vuelve a situarla entre las favoritas de una de las pruebas con mayor proyección del calendario europeo de trail running, sino porque lo hace en casa, en las montañas que la han visto entrenar, crecer y aprender a leer el terreno con paciencia y respeto.

Este escenario conocido para ella, lejos de añadirle presión, refuerza su vínculo con la prueba. “Para mí es un absoluto placer participar en esta carrera, que cada vez está adquiriendo más peso tanto a nivel nacional como internacional. Es un privilegio que una carrera de estas dimensiones sea la de casa”.

Alba Villanova lo dice con naturalidad, con calma, con la serenidad que aporta el hecho de tener claro que el valor simbólico de esta prueba no se mide en kilómetros ni en desnivel positivo, pero pesa. Y pesa para bien.

La atleta alcoyana tenía previsto su regreso este pasado fin de semana a la Ultramediterrània Unión Alcoyana Seguros para disputar la categoría Max 55K de forma individual, una distancia exigente y muy disputada. En el recuerdo inmediato está su triunfo en la pasada edición en la modalidad de relevos mixtos. Este cambio no altera demasiado su planteamiento. “No creo que correr la carrera individual sea muy diferente a la de relevos, porque al final se corría individualmente. La estrategia será parecida”, explica Alba Villanova.

La clave, como casi siempre en este tipo de pruebas, está en la gestión. Y en eso, Villanova llega con un máster acelerado bajo el brazo. El 2025 ha sido, en muchos sentidos, el año de su consolidación en la élite y la mejor temporada de su carrera hasta el momento. Sexta en la MIM Penyagolosa, séptima en la Transvulcania —siendo la primera española—, subcampeona de España de ultra, campeona autonómica, subcampeona en la K42 de Anaga y séptima en el Europeo de Skyrunning representando a la selección española. Este palmarés, lejos de ser una buena racha puntual, responde a una evolución sólida y que ha experimentado en estos meses pasado un salto de nivel más que notable.

Ella misma lo reconoce. “Todo lo que he vivido este año ha sido un sueño. No me lo esperaba para nada”, afirma la atleta. La propia Alba Villanova recuerda que sus mejores momentos llegaron entre los meses de mayo y julio, coincidiendo con sus grandes resultados en los campeonatos de España y de Europa. En esas citas se confirmó que había dado un paso adelante, tanto a nivel físico como mental. Y entendió que podía competir de tú a tú con corredoras que hasta hace poco eran referentes lejanos en el mundo del trail running nacional.

Aun así, el calendario también pasa factura. “Acabé la temporada con molestias físicas y no he podido preparar esta carrera como me habría gustado. Todavía no estaba al 100% para exigirle demasiado otra vez al cuerpo”. Alba Villanova no lo oculta. La Ultramediterrània llega en un momento de transición, de recuperación progresiva, lo que condiciona inevitablemente la preparación.

Eso no significa renunciar a competir. Significa hacerlo con inteligencia. Ese contexto explica, en parte, su discurso prudente. Villanova no esconde que llega con ambición, pero tampoco fuerza expectativas irreales. “Ser una de las favoritas no me genera más presión. Saldré como siempre, la disputaré como siempre”, afirma. La diferencia, esta vez, está en el componente emocional. “Es una carrera especial porque es en mi casa”.

La misma estrategia

Precisamente el hecho de correr en casa es una motivación que quiere explotar Alba Villanova. Pero la atleta admite también que la esencia de la carrera no cambia y que su estrategia es la misma que en otras citas: saber leer bien el terreno, no precipitarse y llegar con opciones al tramo decisivo.

En este sentido, Villanova reconoce que el conocimiento del recorrido es una baza importante. Más si cabe en una carrera como la Ultramediterrània, que en esta edición reúne a cerca de 50 corredores y corredoras de élite, ha colgado el cartel de completo con 1.500 inscritos y se ha convertido en una cita de referencia a nivel europeo a principios de temporada.

Particularmente la categoría Max 55K, el nivel es especialmente alto, con una lista de participantes que obliga a correr con cabeza desde el primer kilómetro. Villanova sabe que la carrera no se gana al inicio. “Es importante saber aguantar el ritmo hasta llegar a Cocentaina. A partir de Agres el desnivel es mayor y más pronunciado, y eso hay que saber interpretarlo”. La montaña, insiste, no admite lecturas impulsivas. “También es clave planificar bien el final, porque si llegas bien, es donde se decide todo”.

Esa capacidad para interpretar el terreno y escuchar al cuerpo es, quizá, uno de los rasgos que mejor definen a la atleta alcoyana en esta etapa de su carrera. Ya no corre solo con el empuje de quien quiere demostrar, sino con la calma de quien sabe esperar su momento. La Ultramediterrània Unión Alcoyana Seguros le ofrece ahora un nuevo reto que afronta con ilusión, madurez y los pies en el suelo. Y con la certeza de que, pase lo que pase, volver a competir en estas montañas siempre tiene algo de regreso.