El cachondeo de las redes sociales del Ayuntamiento
Creo que casi todos estaremos de acuerdo en una premisa básica: las redes sociales de un ayuntamiento, pagadas con el dinero de todos, deberían ser imparciales, veraces y estar al servicio de la ciudadanía, no de un partido ni, mucho menos, de una persona. Sin embargo, en Alcoy ocurre justo lo contrario. Las redes municipales se han convertido desde hace años en una herramienta de propaganda política descarada, al servicio exclusivo del alcalde y su entorno.
Llevamos más de dos años asistiendo a una sucesión de medias verdades, manipulaciones y mensajes interesados que buscan desprestigiar sistemáticamente a otras administraciones como la Generalitat Valenciana o la Diputación. Resulta insultante para la inteligencia de los alcoyanos negar inversiones y subvenciones cuando los hechos son tozudos: ahí está la ampliación y mejora del Hospital Virgen de los Lirios, el ambulatorio de la Zona Alta que en breve será una realidad si el Ayuntamiento hace sus gestiones, o el acceso al polígono Santiago Payà. Proyectos en los que se está trabajando y el Ayuntamiento se empeña en mirar hacia otro lado cuando no puede colgarse la medalla.
Eso sí, cuando se trata de vender humo, Toni Francés no escatima esfuerzos. El mejor ejemplo es la ya famosa obra “faraónica” de Rodes: una intervención vistosa, sin contenido real y con recursos que podrían haberse optimizado para resolver problemas mucho más urgentes de la ciudad. Porque mientras se anuncian proyectos y promesas a lo grande, la realidad diaria es bien distinta: calles sucias, mantenimiento que brilla por su ausencia y una ciudad que, pese a la propaganda, sigue “Feta pols”.
Las redes municipales ya no informan, hacen campaña. Campaña personal para Toni Francés, basada en promesas vacías que se repiten desde hace quince años. Y mientras tanto, la ambigüedad del alcalde alimenta rumores internos, nerviosismo en su propio equipo y aspiraciones ocultas de quienes ya se ven como futuros candidatos. Quizá el propio alcalde decida presentarse de nuevo y tenga que enfrentarse a la opinión real de los ciudadanos, una opinión que basta con asomarse a las redes para comprobar cómo “mejora” su popularidad (nótese la ironía).
Resulta especialmente vergonzoso que, tras pasar años escondido en su despacho, ahora pretenda aparecer como el gran defensor de Alcoy y del bienestar de los alcoyanos. La ciudad lleva demasiado tiempo abandonada. Y cuando desde el Partido Popular denunciamos esta gestión, este despilfarro y estas prioridades equivocadas —desde obras absurdas como el ascensor de Cervantes hasta comilonas y viajes— el alcalde se victimiza.
Que quede claro: esto no es personal. Es cansancio. Estamos hartos de una forma de gobernar que se burla de los recursos públicos, que actúa sin consenso y que desprecia a la oposición. Sirva este artículo, duro pero cargado de razones, para tender la mano en el poco tiempo que queda de legislatura y exigir diálogo, acuerdos y, sobre todo, unos presupuestos pensados de verdad para Alcoy, no para contentar a socios que no aportan nada a la ciudad.
SANTIAGO CARBONELL. Concejal del PP en el Ayuntamiento de Alcoy
