“Nunca he sido un jugador demasiado anotador”
Pese a que no era uno de sus puntos fuertes, Flavius Radoi, jugador del Equilibrados Espinosa, cierra la fase regular como máximo anotador de la Liga Local Baloncesto
A veces las circunstancias provocan situaciones poco imaginables no demasiado tiempo atrás. Otras veces los resultados aparecen cuando menos se fuerzan, cuando se persiguen con ilusión y constancia, pero sin obsesión, cuando se está exactamente donde toca.
Así podría describirse la temporada que ha vivido Flavius Radoi. El jugador del Equilibrados Espinosa, tal vez sin proponérselo de inicio como único objetivo, ha terminado el curso como máximo anotador de la fase regular de la ATLA-Liga Local de Baloncesto de Alcoy, en el año en el que la competición celebra su 40 aniversario.
En esta temporada, tal y como explica el protagonista, todo parecía ir encaminado hacia la consecución de este logro. Todo encajaba con más naturalidad. Radoi llegó al Equilibrados Espinosa a mitad de la campaña anterior, después de una etapa en una categoría superior de la que tuvo que apartarse por motivos laborales.
El gusanillo de seguir jugando, de competir, de no colgar del todo las zapatillas, terminó empujándole de nuevo a la pista. Y esta temporada, desde el principio, con un rol más definido y un equipo que creyó en él.
El resultado habla por sí solo. Flavius Radoi ha terminado la fase regular con 176 puntos anotados, pese a no poder disputar los tres últimos partidos por lesión. El dato, más allá de una mera estadística, acentúa la relevancia del hito alcanzado por el jugador del Equilibrados Espinosa. Ha sido el máximo anotador y lo ha hecho sin forzar la máquina hasta el final. “Podía haber llegado a los 200 puntos”, reconoce, casi como una curiosidad.
Lejos de frustrarse, el logro adquiere aún más valor. Pese a que el calendario apretaba y él tuvo que parar, Radoi siempre tuvo la corazonada de que en esta ocasión no se le iba a escapar este reconocimiento. Y este objetivo, según se encarga de reiterar, no hubiera sido posible sin los compañeros de equipo, que le facilitaron el camino con confianza, complicidad y juego colectivo.
Resulta llamativo que quien termina liderando la clasificación de anotadores no se defina como un jugador eminentemente ofensivo.
Radoi se describe en la pista como alguien trabajador, defensivo y solidario, más acostumbrado a asistir que a finalizar. Durante años ese fue su papel natural: adaptarse a lo que el equipo necesitaba. Y este año, el equipo necesitaba que él anotara más. Y lo hizo sin dejar de ser quien era.
Su manera de entender los partidos responde a esa lógica. En los primeros compases, prioridad a la defensa y al juego colectivo. En la segunda mitad, cuando aparece el cansancio, explota sus virtudes: velocidad, fondo físico y lectura del contraataque. No es casualidad que muchos de sus puntos llegaran en esos momentos en los que el partido se rompe.
A nivel colectivo, el Equilibrados Espinosa ha firmado una temporada de media tabla, pero con sensaciones positivas. En una liga con diferencias notables entre plantillas, ese espíritu competitivo se ha convertido casi en una seña de identidad. Como dice el propio Radoi, “jugamos por diversión, pero con la intención de competir siempre”.
Dentro del vestuario, Radoi no se considera líder. Su discurso huye del protagonismo excesivo y habla más de reto, disfrute y exigencia personal. “Si ves que puedes hacerlo y te ayudan a hacerlo, te dan ánimos”, resume.
Ahora llegan los playoff, pero el contexto es distinto. La lesión no está del todo superada y su papel será más de apoyo que de referencia en pista. El objetivo del equipo es claro: disfrutar, sin presión añadida ni forzar lo que el cuerpo no permite.
Todo ello ocurre en un año especial para la competición. La ATLA-Liga Local de Baloncesto de Alcoy celebra cuatro décadas de historia, y Radoi percibe el arraigo, el compromiso y la energía que rodean a la liga, así como el aumento del nivel y la igualdad entre equipos.
Él mira al futuro con cierta distancia. El trabajo y las lesiones pesan, y no descarta que esta haya sido su última temporada. Pero se va con una sensación difícil de mejorar: haber disfrutado, haber competido y haber dejado su nombre en lo más alto de la lista de anotadores. Un cierre perfecto para una historia construida sin prisas, a base de trabajo y equipo.

