Carmen Jorquera: la centenaria más feliz
Uno de sus secretos, reconocido por ella misma, es sentir que tiene 15 años y afronta la vida “como viene”
Carmen, vecina del barrio de Santa Rosa (en concreto de la zona de Oliver), acaba de cumplir 100 años gozando de una salud envidiable y una presencia impecable. Uno de sus secretos, reconocido por ella misma, es sentir que en realidad vive pensando que tiene 15 años y afronta la vida “como viene”.
Sabios consejos que promulga ante la treintena de familiares directos (y políticos) que la acompañaron el pasado 7 de marzo en el restaurante Torre de Cotes para festejar por todo lo alto, y como merece la ocasión, un cumpleaños tan redondo. 100 años no se cumplen todos los días, por lo que la celebración fue mayúscula, promovida por su hija Mari Carmen y su hijo Octavio, y respaldada masiva y efusivamente por sus 7 nietos y sus 13 bisnietos. Eso sin contar a los cónyuges, novios y demás parientes.
Todos ellos, emocionados, pudieron abrazar a su ‘ueli’, o a su ‘mami’; una persona nacida el 5 de marzo de 1926 en Alcalá de Henares, pero que ha pasado prácticamente toda su vida en Alcoy junto a su ya desaparecido marido, Octavio Bernácer López, conocido por regentar la mercería ‘Exclusivas Mobla’.
De hecho, Carmen Jorquera solo interrumpe su permanente estado de felicidad para recordar la ausencia de su esposo, “a quien le habría encantado estar en este momento”.
Carmen, que sufrió la dura Guerra Civil, la posguerra “y todo lo que ha venido después”, se siente orgullosa de haber creado una familia unida y alegre.
Reconoce que va a apuntar en una libreta cuántas personas le preguntan cuál es el secreto de su éxito vital: cumplir 100 años, valerse prácticamente por sí misma, mantener intactos sus reflejos mentales y físicos (con los naturales achaques) y, sobre todo, conservar un espíritu joven, feliz y entregado a su gente.
La respuesta tiene de todo: cosas que sabemos y otras que no. Las que sabemos pasan por comer de todo, descansar y tomarse las cosas —todas— con naturalidad y aceptación. Y la receta mágica, según ella misma, consiste en darle la espalda al estrés y “prendre un ditet de vi cada nit”.
La genética ayuda, dirían médicos y científicos, pero la fórmula de la “eterna juventud” de Carmen parece, en realidad, mucho más sencilla… y también bastante más agradable.
