El “emperador” cumple 50 años
El Káiser, club que debe su nombre al mítico Beckenbauer, ha reunido a jugadores de todas las épocas del club más longevo del fútbol sala local
Que el Káiser SV es un club peculiar donde los haya solo hay que rememorar sus inicios. Su nombre, poco común, se debe al gusto futbolístico de un grupo de compañeros de clase, con más simpatizantes del Real Madrid que del Barça. Habría que remontarse para ello a la final del Mundial de 1974, nada menos, que enfrentó a la Alemania de Franz Beckenbauer, apodado el Káiser, y la emergente Holanda de Johan Cruyff, conocida como la Naranja Mecánica, que sorprendió en aquel campeonato por su fútbol total.
El título se quedó en casa y la votación para poner nombre al nuevo equipo que se quería crear se la llevaron los seguidores del Madrid, que eran mayoría y simpatizaban más con Alemania. Fue así como aquel grupo de amigos y alumnos del colegio Salesianos San Vicente Ferrer acabó poniendo nombre a su equipo, en honor al gran capitán de aquella selección, conocido como el Káiser, Emperador en español, al que se añadieron las siglas SV (Sport Verein), que significan Club Deportivo en alemán.
Pero si la imaginación es poder, tampoco les faltó inventiva a la hora de escoger el diseño del escudo del club, inspirándose en la cajetilla doradas de uno de los tabacos negros que más se consumían en aquella época, de nombre Kaiser precisamente. A las dos águilas de espaldas simbolizando un estatus de poder y de fuerza, sumaron años después dos estrellas, las que corresponden a los dos títulos de liga conquistados, uno de Tercera Categoría (1990-91) y otro de Segunda, un año después (91-92).
Por si parecieran poco originales aquellos orígenes, alrededor del Káiser SV se fraguó una historia de amistad y de fidelidad a unos colores que han sido el motor para terminar haciendo historia en una liga local de fútbol sala que en 2025 cumplió sus Bodas de Oro, siendo el único equipo que lleva cincuenta temporadas consecutivas al pie del cañón.
No solo eso, sino lo realmente increíble es que hay constancia desde el primer día de todos los partidos disputados, recogidos cada uno de ellos en un archivo que guarda bajo cuatro llaves uno de sus fundadores, Carlos Martínez, verdadera alma máter del Káiser SV desde sus inicios hasta la actualidad. Ello permite saber detalles tan increíbles como los partidos jugados a lo largo de estas 50 temporadas ininterrumpidas, que han sido 1.348. Solo uno no terminó jugándose, matiza el propio Carlos Martínez, y fue en Muro porque los jugadores estaban desayunando tranquilamente en un sitio donde no había cobertura.
Cuando salieron a la calle sus móviles no pararon de repetir mensajes. Sus escusas al menos sirvieron para que la sanción fuera mínima y se les diera como perdedores por 6-0. Un lunar que ahora recuerdan con una sonrisa, pero que en su momento supuso una dura pelea interna que no todos digirieron de la misma manera.
No es el único dato que se puede extraer de esa especie de biblia “kaiseriana”, puesto que están contabilizados el número de contrincantes (353) o la cantidad de jugadores que han vestido su camiseta (140), siendo Kiko Nadal, actual presidente del club, el que más partidos ha disputado (449) o que Josep R. Sempere “Pepe”, que jugaba de portero, el jugador con mayor número de temporadas (22). Precisamente Carlos Martínez es el máximo goleador histórico con 319 dianas. Otros datos que se recogen y que hablan de la magnitud del Káiser SV son los partidos ganados (458), empatados (154) y perdidos (736), con 4.155 goles a favor por 5.364 en contra. El Káiser, no obstante, nunca pisó una División de Honor pero sí una Primera Categoría.
Según esos archivos, el primer partido que se tiene constancia se remonta a octubre de 1976 y fue un Káiser-Amics de José Durá, si bien ya hacía más de un año que el equipo venía jugando encuentros de una manera más informal. Fue tres años después, en la temporada 1979/80, cuando el Káiser disputa su primer partido en la denominada liga DTP (Deporte para Todos), que puso en marcha el Centre d’Esports. En aquel entonces, no se permitía jugar a nivel federado a los jugadores menores de 25 años, por lo que aquella liga surgió como alternativa para esos casos. Y fue al siguiente curso, cuando el Káiser pudo tomar parte en la liga de la FVF, siendo su rival el Wolverhamton.
Los componentes de aquella primera plantilla fueron Michel Albert, Jaume Catalá, Rafael Carbonell, Josele Carbonell, J. Bosco Juliá, Alfonso Llorens, Carlos Martínez, Juan Navarro, José M. Vicent, Javier Domínguez y Francisco Mullor. Cinco décadas después, la actual plantilla del Káiser milita en Segunda División con grandes posibilidades de recuperar una categoría que perdieron la pasada campaña de una manera dolorosa, porque el equipo acabó último y el mal sabor de boca que dejó entre sus componentes hizo que algunos vieran peligrar incluso alcanzar esa temporada del 50 aniversario. “Llegamos a verlo negro”, reconoce Carlos Martínez.
Sin embargo, una especie de ángel de la guarda venido desde el otro lado del Atlantico cambió la perspectiva de todos cuando muchos empezaban a ver más que sombrío el futuro del club. Fue Sebastián Antonio Rodríguez, que es peruano, quien vio unas fotos del equipo en redes sociales y contactó con el club.
“Dijo que quería jugar con nosotros”, explica Kiko Nadal. “A los pocos días nos comentó que tenía un par de amigos que también querían venir a jugar”, se suma Quique Mira. Sus amigos resulta que eran Roque Fernando González, que es paraguayo, y Thiago Brucki, brasileño. A ellos tres se sumaron de repente otros y de estar a punto de bajar la persiana en vísperas del aniversario más deseado, ahora encontramos que el Káiser lleva camino de firmar una de sus campañas más brillantes de su dilatada historia.
“Para nosotros ganar y los títulos no han sido lo más importante. Si tenemos que buscar un secreto a nuestra longevidad es el buen ambiente que ha reinado siempre en el equipo. Eso hace que gente como nosotros, como Kiko, Quique o yo, que estoy ahí desde el primer día, sigamos en el club. Han habido partidos que había más gente en la grada apoyando al equipo que en el banquillo”, resume Carlos Martínez.
Él fue Melchor en 2014 cuando el Káiser fue una de las entidades elegidas para acompañar a los Reyes Magos en la Cabalgata de ese año. También fueron los que instauraron la comida de Nochebuena en la Sociedad de Antiguos Alumnos Salesianos, un acto que antes no se hacía y que ellos consiguieron que se convirtiera en una tradición muy popular.
La plantilla actual, además de Sebastián Antonio, Roque Fernando y Thiago, se completa con los siguientes miembros: Jordi Serra, Francisco J. Ferri, Robert Cantó, David García, Llorenç Ferrando, Omar Miró, Guillem Recio y Jaume Moltó.
Para conmemorar esas cincuenta temporadas en activo, el sábado se celebró una comida en la Filà Miqueros, en la cual además de jugadores de todas las épocas del club, asistieron mujeres y hasta las madres, esas figuras que tantas lavadoras y camisetas han tendido. Es el caso de otro histórico del club, Quique Mira, que vistió durante quince campañas la camiseta del Káiser.
Su caso merece un apartado especial, porque desde 1990, cuando ingresó en el club, hace de ello 36 años, es el encargado de hacer las crónicas de todos los partidos del equipo, que incluye no solo alineaciones, goleadores, lugar donde se juega el encuentro, sino un comentario personal de cómo se ha desarrollado el juego. No solo eso, sino que gracias a él, se consiguió que por una vez ponerse esa camiseta no representara desembolsar un dinero por gastos de competición. Consiguió que su jefe en Téxtiles Dámasco, firma ya desaparecida, pagara todo el desembolso de una temporada entera. Nunca más volvió a suceder.