El método de Pau Soto
El preparador físico del Alcoyano, que vive su segunda etapa en el club, cuenta con la tecnología y el análisis de datos como aliados
Pau Soto habla de fútbol con pleno conocimiento del terreno que pisa. Lleva más de quince años moviéndose entre vestuarios y campos de entrenamiento, mezclando métodos científicos, cierta intuición y muchas horas de trabajo. Ahora vive su segunda etapa en el CD Alcoyano, el club de su casa, y al que ha regresado esta temporada en un momento muy diferente al que dejó atrás hace ya más de una década.
Entonces, en la campaña 2010-2011, formó parte del cuerpo técnico que consiguió el histórico ascenso a Segunda División. Ahora, en esta temporada 2025-2026, vuelve a trabajar en una entidad que intenta reconstruirse y crecer desde la Segunda Federación. Entre una etapa y otra, “el fútbol ha cambiado mucho”, reconoce Soto.
Su historia en el Alcoyano, de hecho, empezó bastante antes de aquel ascenso. “Llegué al fútbol base del club de la mano de Juanmi Sancho”, recuerda. Su primera responsabilidad fue como preparador físico del juvenil, con Rafa Serra en el banquillo. Aquella experiencia fue el inicio de un recorrido que pronto le llevó a otros destinos cercanos. Tras esa primera etapa se marchó al CD Dénia junto a Pepe Aroca, con el que pisó la Segunda B.
Después regresó al Deportivo, nuevamente al fútbol base, hasta que le llegó la oportunidad de ascender al primer equipo. “Con la llegada de Paco López confiaron en mí para llevar la preparación física del primer equipo”. Fue la temporada 2010-2011, la que terminó con el ascenso con David Porras en el banquillo. Aquel curso sigue siendo uno de los momentos más recordados en la historia reciente del club. Soto también formó parte del equipo durante la campaña 2011-2012 en la categoría de plata. “Fue un privilegio vivir esos momentos desde dentro con el equipo de casa”.
Después llegarían otras experiencias en clubes de la zona. Ontinyent, Muro o el Jove Español de San Vicente forman parte, entre otros, de una trayectoria ligada siempre al fútbol cercano. Paralelamente, Pau Soto compagina su trabajo en los banquillos con su profesión como profesor de Educación Física en un instituto de Alicante.
Este verano se le presentó la posibilidad de regresar al Alcoyano. Y no lo dudó. “Volver a casa siempre es bonito”, admite. La oportunidad llegó gracias a la confianza de José Alemany, Chiqui Linares y Miguel Ángel Llorens. “Lo hablé con la familia, que siempre me acompaña, y decidí volver. A veces hay que sacrificar ciertas cosas y saber compaginarlas”.
Sin embargo, el club que ha encontrado ahora es muy distinto al que conoció hace quince años. “En 2010 el Alcoyano era una entidad muy consolidada en Segunda B, con mucho nombre y acostumbrada a luchar por el playoff. Ahora todo es nuevo. El club prácticamente ha renacido y está creciendo poco a poco, con muchas ganas, mucha ilusión y muy buen trabajo”.
El cambio también resulta evidente en la propia preparación física. El fútbol de hoy no se parece demasiado al de entonces. “El ritmo y la intensidad han aumentado mucho”, explica Pau Soto. También la figura del preparador físico ha ganado peso dentro de los cuerpos técnicos. “Es fundamental seguir formándose y actualizándose, porque todo lo que aprendes lo aplicas después en el día a día”.
La tecnología ha sido uno de los grandes motores de ese cambio. “Antes trabajábamos con pulsómetros, y ya era una novedad. Ahora utilizamos GPS que nos indican la distancia recorrida, la velocidad y muchos otros indicadores”. Estos datos permiten analizar el rendimiento con mucha más precisión y ajustar la carga de trabajo de cada jugador. “Nos ayudan a individualizar el entrenamiento o detectar posibles riesgos de lesión”.
La profesionalización del fútbol también se ha hecho notar en la estructura de los equipos. “Cuando empecé, por ejemplo, también hacía labores de nutricionista”, comenta. “Ahora hay un especialista para eso. Todo está más parcelado”. El club también ha evolucionado en recursos desde el cambio institucional de este verano. El gimnasio del Alcoyano cuenta hoy con equipamiento mucho más completo, y los jugadores realizan trabajo específico antes y después de cada sesión y con trabajo individualizado.
Aun así, Soto tiene clara cuál debe ser el foco. “Desde mi punto de vista, el protagonista es el balón. La prioridad siempre tiene que ser el césped”. Esa filosofía convive con la capacidad de adaptación al conjunto. “Cada uno somos un mundo. El preparador físico se debe al club, al entrenador y a los jugadores. El míster marca ciertos objetivos y tú debes encontrar la mejor manera de alcanzarlos”, explica Pau Soto. Y es que, pese a su innegable utilidad, en un vestuario no todo son números. “Aunque trabajemos con datos y métricas, también es importante conocer a las personas”, señala. El aspecto emocional, la gestión de la presión o el control de la euforia forman parte del trabajo diario.
“La clave es encontrar la eficiencia. Preparar al equipo para que esté lo mejor posible durante todos los minutos posibles”. Esa idea ha sido especialmente importante esta temporada. El Alcoyano empezó el curso en circunstancias poco habituales. “A pocas semanas de la pretemporada no había ningún jugador en plantilla”, recuerda.
El equipo se construyó prácticamente desde cero y en muy poco tiempo. Además, tres de los futbolistas llamados a ser importantes —Piera, Soler y Chinchilla— llegaban después de temporadas complicadas por las lesiones. “En los primeros partidos tuvimos que cargar a algunos jugadores con más minutos de los recomendados. Tuvimos que saber sobrevivir”. Con todo, el balance físico del equipo ha sido positivo. “Ha sido una temporada con muy pocas lesiones musculares”.
Ahora, con la competición entrando en su tramo decisivo, la situación es diferente. El equipo ha encontrado su identidad. “El grupo ya sabe a qué juega y está físicamente en un buen momento. Nuestro objetivo ahora es mantener ese nivel y darle un plus en este tramo final”.
Los resultados recientes invitan al optimismo. Dos victorias consecutivas frente a Ibiza y Reus, precedidas por empates ante rivales de la zona alta como Atlético Baleares y Barça Atlètic, han reforzado la confianza del grupo. “El objetivo es estar lo más arriba posible. Ojalá podamos clasificarnos para el playoff y volver a vivir algo como lo que viví en mi primera etapa aquí”.
