El Molinar espera su museo mientras el tiempo sigue deteriorando el conjunto histórico
La principal actuación continúa bloqueada a la espera de que la administración autonómica licite las obras
El conjunto industrial del Molinar es uno de los lugares donde comenzó a gestarse la transformación que convirtió a Alcoy en una de las ciudades industriales más importantes del país durante el siglo XIX. Entre molinos, fábricas hidráulicas y una compleja red de acequias alimentadas por el manantial, se configuró un paisaje productivo que hoy constituye uno de los testimonios más valiosos de la arqueología industrial valenciana. Sin embargo, el proyecto para crear allí un museo de la industrialización continúa pendiente, mientras el paso del tiempo sigue dejando huella en las ruinas del enclave.
La cuestión vuelve a situarse en el centro del debate coincidiendo con la reciente celebración del Congreso Euroregional de Museografía Industrial (CEMUSI). El encuentro ha puesto sobre la mesa el valor de espacios como el Molinar y la necesidad de preservarlos y explicarlos al público.

En los últimos años se han dado algunos pasos para proteger el conjunto. En 2022 comenzaron las obras de consolidación de varios elementos del área más próxima al manantial, conocida como la zona de las fábricas de “primera agua”, donde se asentaron algunas de las primeras industrias que aprovecharon la fuerza hidráulica del río. La actuación, financiada íntegramente por la Generalitat Valenciana, permitió intervenir en la red hidráulica, reforzar estructuras y consolidar los restos de edificios históricos.
El proyecto incluyó la construcción de un azud con compuertas para regular el flujo del agua en épocas de lluvia, la reconstrucción de tramos de acequia y la recuperación del puente que actuaba como acueducto. También se trabajó en el Molí Nou del Ferro, donde se reforzaron los muros que conservaban su altura original, y en el Molí Vell, con tareas de desescombro, reconstrucción de bóvedas y refuerzo de muros perimetrales.
Estas actuaciones permitieron estabilizar parte de las ruinas y recuperar elementos clave del sistema hidráulico que alimentaba las fábricas. Sin embargo, el proyecto más ambicioso del conjunto sigue sin materializarse: la rehabilitación de la antigua fábrica de Els Solers para convertirla en un centro de interpretación de la industria valenciana.
La intervención estaba prevista dentro de los presupuestos participativos de la Generalitat y contemplaba una inversión superior al millón de euros para rehabilitar el edificio y consolidar otros restos del complejo. Una vez restaurado el inmueble, el Ayuntamiento tenía previsto desarrollar el proyecto museográfico que permitiría convertirlo en el futuro Museo de la Industrialización.
No obstante, la actuación continúa bloqueada a la espera de que la administración autonómica licite las obras, pese a que el Ayuntamiento ya cumplió con los trámites necesarios, entre ellos la disposición del suelo aprobada por el pleno municipal en 2024.
La concejala de Turismo, Lorena Zamorano, ha denunciado públicamente la paralización del proyecto y advierte de que el deterioro del conjunto puede agravarse si no se actúa con rapidez. Según explica, cada año que pasa sin intervenir supone un riesgo añadido para un patrimonio especialmente frágil.
“Son restos de arqueología industrial y cada día que pasa, el perjuicio que causan la climatología y el paso del tiempo sin intervenir no vuelve”, señala la edil. En su opinión, existe incluso el peligro de que dentro de unos años resulte imposible rehabilitar algunas estructuras. “Puede llegar un momento en que cuando queramos actuar ya sea imposible. Es lo que ha pasado con otras naves que ahora se han consolidado, pero que ya no se han podido restaurar, solo estabilizar como ruinas industriales”, advierte.
El objetivo municipal es que al menos uno de los edificios del complejo pueda albergar el futuro museo de la industria alcoyana, una instalación que permitiría explicar el origen del desarrollo industrial de la ciudad y su relación con el aprovechamiento del agua.
“Es una pena que esto no se haga cuanto antes para poder tener allí un edificio que albergue el museo de la industria de Alcoy”, lamenta Zamorano, quien insiste en que retrasar la intervención puede acabar comprometiendo el propio proyecto. “Si pasa más tiempo, quizá ya no hará falta porque no quedará nada que recuperar”, concluye.
