¿El paro se para?
Alcoy vive en estos días un titular que, si no fuera por la rutina de noticias económicas, debería resonar con más fuerza entre los vecinos: el paro registra el mejor enero desde 2008. A primera vista es un dato que celebra, una imagen que invita a sonreír tras años de enero inciertos, congelados en estadísticas grises y desempleo persistente.
Sin embargo, más allá del titular, hay que preguntarse si este éxito es realmente el síntoma de una transformación estructural o simplemente una pausa estadística en un ciclo económico que aún no ha resuelto sus problemas.
Que enero de 2026 sea el mejor de los últimos 18 años —un periodo que incluye crisis, recuperación, pandemia y convulsiones globales— indica que algo ha cambiado. El país, en su conjunto, ha visto caer su tasa de desempleo a niveles que no se veían desde antes de 2008, con cifras cercanas al 10 % a finales de 2025, según la EPA más reciente. Pero esta mejora macro no necesariamente se traduce en salud real para nuestra ciudad.
Porque el desempleo sigue siendo un fenómeno áspero, con componentes que la estadística no capta de inmediato: la precariedad laboral, la temporalidad de muchos contratos, la dificultad para que muchos jóvenes encuentren puestos estables y cualificados, y la persistente desconexión entre la formación existente y la que realmente demanda nuestra industria local.
Y en este punto es donde el optimismo oficial merece una mirada crítica. Alcoy ha apostado por ferias de formación profesional, como la Fira de les Habilitats, que atrae a casi 1.200 jóvenes y conecta talento con oportunidades. Eso es sin duda positivo, pero también pone de relieve una preocupación palpable: la industria de nuestra ciudad continúa reclamando personal cualificado y relevo generacional, algo que todavía no se resuelve porque sigue faltando un vínculo efectivo entre la formación, las empresas y las políticas públicas.
Así, celebrar el descenso del paro no puede convertirse en complacencia. Porque mientras los datos mejoran, hay sectores —y personas— que continúan atrapados en la precariedad, y mientras la industria siga señalando la falta de talento local como un problema urgente, este “mejor enero desde 2008” será más una estadística amable que una victoria social realmente sentida.
Alcoy puede presumir de cifras en ascenso, pero aún debe trabajar para que esos números se traduzcan en empleos de calidad, estabilidad para sus familias y oportunidades reales para sus jóvenes.
JORDI PASCUAL. Periodista
