En favor de Fina, la del Tarot

Quizá sea cierto que el tema de la smart city o ciudad inteligente, con la calle Entenza como buque insignia, se haya convertido en contenido recurrente para cualquier comentario socarrón sobre la gestión municipal, como el día de mañana será, en las campañas electorales, el tema del alcalde que se fue a Penáguila huyendo de un virus chino. Quizá. Pero es que resulta imposible abstraerse a noticias como la de la participación en la segunda edición del City Lab, organizado por la Intelligent Cities Challenge, a iniciativa de la Comisión Europea. Cuanto más inglés y aureola internacional mejor, que es lo que da caché a estas cositas.
Ahí hemos estado los alcoyanos, impartiendo enseñanzas sobre cómo debe ser una ciudad inteligente, con el barrio de la Sang incorporado, el modelo del Teatro Principal en primer línea, el tratamiento internacional de la plaza de Al Azraq y la casita promocional de pinypon en la Bandeja saliendo en todas las teles nacionales.
Copio y pego el texto que se ha utilizado para publicitar lo que hemos aportado a la segunda edición de la City Lab: “Miembros del equipo local de trabajo han expuesto a ciudades con objetivos similares, el trabajo llevado a cabo en Alcoy durante los últimos meses para desarrollar este proyecto de Ciudad Inteligente, con una estrategia centrada en constituirse como una región con una economía robusta, capaz de apoyar a empresas y emprendedores en su proceso de integración en la economía global. Este gran objetivo pasa por transformar el tejido industrial de la ciudad y encaminarlo hacia una producción sostenible y limpia; fomentar la movilidad inteligente y sostenible, así como facilitar el perfeccionamiento profesional y la mejora de las capacidades de los trabajadores”. ¿En serio?
Nunca la inteligencia se revolcó con mayor descaro con la obviedad, las frases hechas y los tópicos más repetidos para no decir nada.
Y mientras tanto el buenazo de Luis Sanus saca a subasta un cartel de fiestas para conseguir 3.000 euros para Cáritas o los de Cruz Roja tienen que seguir organizando el Día de la Banderita para recaudar fondos con los que financiar las acciones en favor de la gente mayor que vive sola en casa.
Cada vez aburren más las entelequias y el humo y se echan de menos las cosas del día a día, las que preocupan a la gente de la calle en la búsqueda de una vida un poquito mejor. Lo no político.

QUE NO NOS QUITEN A FINA
Estoy tentado de llamar al director de Radio Alcoy para protestarle, enérgicamente, como radioyente devocional y escuhante adicto. El lunes nos privó del programa de consultas de Fina, la de los dos montones de cartas, verdadero termómetro de lo que está ocurriendo en Alcoy y reflejo de preocupaciones e inquietudes, en las que no caben para nada los asuntos de la política. Y van y suspenden el programa para darle cabida al consultorio con el alcalde, quien acierta muchísimo menos que Fina y en la mitad de las preguntas no sabe qué responder.
Fina y sus cartas del Tarot son uno de los servicios públicos más importantes que tenemos, reforzado y respaldado con las llamadas a Suya es la Radio, a falta de policías locales que recorran las calles para detectar anomalías.
Que por cierto, no he oído a los policías, que han convertido en cruzada su guerra contra el concejal Jordi Martínez, pedir disculpas o perdón por sus acusaciones y denuncias desmontadas por los jueces. Entre las muchas asignaturas pendientes que tiene el periodismo local se encuentra la historia del enfrentamiento entre los dirigentes del sindicato policial SIPOL y el PSOE en Alcoy.
No parece que sea del todo justo que después de tantas acusaciones, politiqueo y daños morales y éticos, se salgan de rositas los incitadores.

EL PP PIDE UNA INVESTIGACIÓN
Ya ha pasado lo peor de la tercera ola de la covid. Atrás quedan los días de preocupación, alarma y miedo, en los que nuestra ciudad aparecía en lo telediarios por ser la de mayor incidencia de toda España. ¿Qué nos pasó? ¿Qué hicimos mal? ¿Por qué aquel disparadero de contagios? Pues da la sensación de que son preguntas que nunca se responderán.
El PP que lidera Enrique Ruiz en Alcoy ha solicitado que se investigue, que se aclaren los motivos de lo ocurrido, esencialmente para evitar que se puedan volver a producir. Pero ya les digo yo que nos vamos a quedar con las ganas de saber.
Nunca supimos por qué se dieron los brotes de legionela y va a ser mucho más complicado averiguar lo de la covid. Por no aclarar no hemos sabido siquiera la razón de que en el geriátrico del antiguo Hospital de Oliver fallecieran 73 ingresados durante la primera ola. Otra asignatura pendiente.

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