“Era el momento de bajar el telón”
Andrea Silva anuncia que deja el patinaje profesional, pero seguirá ligada como entrenadora a “una de las grandes pasiones de mi vida”
Andrea Silva no se va del patinaje. Nunca lo hará. Al menos, no del todo. Pero sí ha decidido bajar el telón de una etapa que ha marcado su vida durante cerca de dos décadas. La patinadora alcoyana, subcampeona del mundo sénior y de los World Games, anunció el último día de 2025 su retirada profesional a través de un comunicado sincero, íntimo, sereno, emotivo y muy meditado.
Días después, ya con la decisión comunicada, reposada y algo más asumida, Andrea Silva explica los motivos que le han llevado a poner punto y final a su extraordinaria y exigente carrera. “Dejé de patinar a nivel profesional, debido a las lesiones, a mitad de temporada en 2023”.
Ese fue el primer punto de inflexión. Una lesión en el aductor se sumó a los problemas que arrastraba en el tobillo izquierdo, que ya le había requerido pasar por el quirófano tras el Europeo de Andorra de 2022. “Todo eso me obligó primero a frenar y después a parar”, explica la patinadora. Sin embargo, Andrea no es de las que se rinden a las primeras de cambio. El gusanillo de calzarse los patines de nuevo a nivel profesional le seguía picando. A finales de 2024, ya instalada en Tarragona, donde estudia la carrera de Medicina, decidió darse una nueva oportunidad.
Volvió a competir en 2024 y afrontó 2025 con la esperanza de reencontrarse consigo misma sobre la pista. Pero las dudas seguían ahí. “Después del Europeo de 2025 decidí que ya era el momento definitivo de parar, de dejar de competir. El patinaje me ha aportado mucho, no solo a nivel deportivo, sino también en lo que respecta a la personalidad y a los valores, pero ya tocaba apartarse de la primera línea”, reflexiona Andrea Silva.
No ha sido, por lo tanto, una despedida abrupta ni impulsiva. Todo lo contrario. Ha sido una decisión muy meditada y, en algunos momentos, contradictoria. Andrea reconoce que los meses previos al anuncio, con todos esos vaivenes, estuvieron marcados por la indecisión. “No sabía si seguir patinando o no. Siempre vives algo que te remueve y te hace replantearte si has tomado la decisión correcta”.
De ahí la importancia, externa y sobre todo interna, de comunicarlo y hacerlo público: “Necesitaba cerrar el telón”, resume la patinadora. Reconoce Andrea Silva que la última temporada, por todo ese cúmulo de circunstancias, no ha sido la mejor, pero, haciendo balance general, “más o menos, me voy en paz”, según expone.
Recuerda que el Campeonato de España, en el que quedó tercera, lo vivió de una manera especial. “Lo disfruté muchísimo”. Algo en ella le decía que podía ser el último. No ocurrió lo mismo en el Europeo de septiembre, donde las molestias físicas volvieron a condicionar su rendimiento, ya que “tuve que competir infiltrada y con fuertes dolores en la cadera”.
El contexto tampoco ayudaba. El patinaje artístico ha evolucionado de forma vertiginosa en los últimos años. “Ahora es mucho más agresivo físicamente. Y ahí, al primer nivel, ya veía que me iba a costar mucho llegar. Todo ese conjunto de factores, con las lesiones, la exigencia física y las dudas internas como punta de lanza, terminaron decantando la balanza hacia la retirada del patinaje profesional que comunicó la propia Andrea Silva la semana pasada.
Se calzó sus primeros patines cuando solo tenía seis años. “Desde muy pequeña me gustó mucho el patinaje”, recuerda Andrea Silva. A los nueve años conoció Manuel Villarroya, el entrenador que le ha acompañado durante toda su trayectoria deportiva, una figura clave en su desarrollo. “He estado y sigo estando muy unida él”. Juntos han vivido éxitos, frustraciones, lesiones y regresos. “Lo volvería a hacer”, sentencia la patinadora.
Si hay una etapa que guarda con especial cariño es la temporada 2021-2022, la más brillante de su carrera. Vivía en L’Aldea, compartiendo entrenamientos y día a día con Pau García, campeón del mundo. “Era como estar en un Centro de Alto Rendimiento”, recuerda. Aquellos meses de máxima concentración y dedicación absoluta al patinaje fueron los más felices para ella. También los más productivos, ya que “después de esa época vinieron los mejores resultados de mi carrera”.
Más allá de los títulos y de los reconocimientos obtenidos, Andrea Silva se queda con el aprendizaje vital que le ha aportado toda esta etapa de su vida. “El patinaje me ha enseñado a trabajar por objetivos, a luchar, a hacer todo lo que depende una misma y a no rendirme. También me ha enseñado a tener paciencia y tolerancia”.
Ahora, el futuro se escribe con otros ritmos. Andrea Silva sigue centrada en sus estudios de Medicina, pero no se olvida del patinaje, al que seguirá íntimamente ligada. “Soy entrenadora. Estaré en la pista seis días a la semana”, explica una Andrea Silva que no piensa desvincularse de una pasión que “ha sido y es mi vida”.
Al mirar atrás, Andrea no habla de arrepentimientos, sino de gratitud. “A esa Andrea de 6 años que empezó a patinar le daría las gracias por haber elegido este deporte, por no darse por vencida y por haber sabido disfrutar del camino”.
Andrea Silva cierra una etapa, pero no se despide. Nunca lo hará del todo.