Eric Baena, nuevo recordman local de maratón

El fondista del Club Atletismo Alcoy detuvo en Sevilla el crono en 2h27’21’’ y acabó como el 15º español en meta

Algunas marcas, además de rebajar segundos, premian esfuerzos y confirman procesos. El 2:27:21 que Eric Baena firmó en el reciente Maratón de Sevilla forma parte de esta categoría. Mejor marca personal, récord local –con permiso del 2:27:14 de Jordi Bardisa, nacido en Confrides pero afincado en Alcoy– y la sensación de autosatisfacción más importante, la de haber hecho las cosas bien.

En Sevilla, Eric Baena fue 134º de la general en una prueba con 17.000 corredores. Más allá del puesto y del cronómetro, lo que también importa es la manera de conseguirlo. “Los entrenamientos marcan el ritmo que podrás llevar en el maratón”, resume el atleta. Y esta vez, todo encajó.

Baena explica que había acumulado kilómetros sin lesiones. Había aumentado el trabajo de fuerza. Había asimilado volúmenes altos. Y, sobre todo, había logrado algo que no siempre es fácil: organizar su vida laboral y familiar sin que la preparación se resintiera. “Creo que me gestioné mejor”, reconoce. Madrugones, entrenamientos matutinos, planificación detallada y tiradas largas de 30 kilómetros en L’Olleria tres días por semana, ya que los desniveles de Alcoy no facilitan ese tipo de rodajes.

Además, según relata Eric Baena, “durante el último mes seguí un plan nutricional detallado y personalizado, ajustado a cada carga de entrenamiento”. También trabajó la fuerza tres veces por semana, incorporó movilidad de cadera los lunes, miércoles y viernes, y afinó la suplementación junto a 226. En Sevilla reajustó la toma de sales, ya que en el maratón de Elche-Alicante, donde terminó 19º de la general y como tercer mejor valenciano, se había excedido, y la estrategia funcionó. El clima, perfecto, también ayudó.

Pero el maratón, más que un deporte tremendamente exigente, que también, es cabeza. “El maratón tiene tanta carga mental como física” sentencia al respecto Eric Baena. La de Sevilla era ya su quinta prueba en esta distancia. La experiencia se notó. Supo contenerse cuando el grupo en el que se insertó en los primeros kilómetros buscando su ritmo de 3’28” aceleró para terminar rodando a 3’26”. Decidió soltarlos. “Sin un grupo grande con el que marcar parciales estables, la carrera se hizo más exigente”, recuerda el atleta.

Aun así, mantuvo la mente fría. “Fui vigilando los parciales cada cinco kilómetros. Sabía que iba por debajo de mi mejor marca”, recuerda. A partir del kilómetro 38, con el depósito ya en reserva, decidió vaciarlo del todo. Adelantó a varios corredores de aquel grupo inicial que se habían desfondado. Cruzó la meta con fuerzas. “Esa sensación es brutal. Te deja con ganas de más”.

Eric Baena recalca la importancia de la preparación para este tipo de carreras. Aunque se autogestiona muchos aspectos del entrenamiento, confía en la figura de un entrenador externo. Jordi Jordà, con quien ya trabajó en su etapa de triatlón, ha sido una pieza clave en esta preparación. Antes, en su trayectoria, aprendió de técnicos como Gonzalo Olcina, Saúl Ramírez o Paquito Ribera. “Entrenarse a uno mismo es más complicado”, admite. “Soy más capaz de seguir un planning a rajatabla que de configurarme uno para mí”.

Además, el atleta también destaca la figura del fisioterapeuta Jordi Seguí y de la podóloga biomecánica Ana Garrido, que le detectaron una desalineación del hueso sacro provocada por una dismetría de nueve milímetros y que corrigieron con una plantilla con alza de dos milímetros a la que se adaptó perfectamente.

Faceta de entrenador

Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad de Valencia, Eric Baena vive el atletismo también desde el otro lado. Es propietario de Baefit Training, un espacio de entrenamiento funcional que abrió en septiembre de 2023. Allí, además de realizar entrenamientos en grupos reducidos para personas que buscan mejorar su salud, también prepara a corredores y deportistas, combinando planificación y trabajo de fuerza. Entre ellos, nombres como Sara Masanet, Jorge Gisbert o Pau Vilaplana. “Todo está inventado respecto a la preparación. El trabajo y la mentalidad son la base”, dice. Cumplir en el día a día es su receta. Sus alumnos destacan que entrena desde la experiencia.

Su vida deportiva no siempre giró en torno al maratón. Jugó al fútbol, practicó pádel y fue triatleta entre 2014 y 2019. Tras la pandemia, el matrimonio y el nacimiento de su primera hija, decidió centrarse en el atletismo. El triatlón exigía demasiado tiempo. Hoy suma entre 12 y 14 sesiones semanales. No descarta volver algún día para preparar un Ironman, pero todavía no ha llegado el momento.

Detrás del récord hay sacrificios invisibles. “Sería imposible sin el esfuerzo familiar y, especialmente, sin el sacrificio de mi mujer, Inés Aranda”. Ella se ha ocupado de Martina y Manu, los hijos de ambos, mientras él acumulaba kilómetros. “El éxito es de todos”.

También agradece el respaldo de Masía La Mota e Indira Amaya, que le brindan el apoyo económico necesario para un atleta amateur que debe costear zapatillas, desplazamientos y dorsales. Igualmente, agradece el apoyo del Club Atletismo Alcoy y su presidente, Toni Giner.

Sus mejores sensaciones están en el maratón. Curiosamente, no tanto en la media ni en las 10K, distancias en las que se fija como objetivo mejorar sus marcas de 1:10:47 y 31:56, respectivamente. En los 42 kilómetros, confía en mejorar esta marca lograda en Sevilla y batir el crono de un Jordi Bardisa al que también le está agradecido por todos los consejos que le ha dado. Con el trabajo bien hecho, el crono deja de ser una obsesión para convertirse en una consecuencia.