Forasteros que hicieron de Alcoy un centro de guerra

El nuevo libro de Àngel Beneito rescata del silencio cientos de nombres que pasaron por la ciudad durante la Guerra Civil

Forasteros que hicieron de Alcoy un centro de guerra
El historiador Àngel Beneito durante la entrevista en la redacción de El Nostre. ALDEMAR

Alcoy fue, durante la Guerra Civil, mucho más que una ciudad industrial alejada del frente. Hospitales militares, cuartel, centro de reclutamiento y una intensa actividad política y cultural la convirtieron en un polo de atracción para miles de personas llegadas de toda España y de Europa. Ahora, noventa años después, el libro ‘Forasters per Alcoi (1936-1939)’, de Àngel Beneito, pone nombre y apellidos a esa realidad a menudo intuida pero poco documentada, con una meticulosa labor de investigación que culmina en una obra de referencia para la memoria local.

El volumen, editado por el Centre Alcoià d’Estudis Històrics i Arqueològics (CAEHA) con la colaboración de la Fundación Mutua Levante, no está pensado para la venta comercial, sino como fondo bibliográfico y documentación histórica. Su presentación se ha realizado en el marco del Nou Cicle de Memòria Històrica i Democràtica, organizado con motivo del 90 aniversario de la Guerra Civil, que se está celebrando durante el mes de febrero en la Fundación Mutua Levante. Aún queda por celebrarse la jornada del día 24, con la intervención de José Ramón Valero.

Lejos de ser un relato narrativo convencional, ‘Forasters per Alcoi’ adopta la forma de un repertorio de fichas ordenadas alfabéticamente. Cada entrada ofrece datos personales, una breve biografía y la información conocida sobre el paso del personaje por la ciudad: cuándo vino y con qué motivo, ya fuera para trabajar, dar un mitin, actuar, informar como corresponsal o, simplemente, buscar refugio. Una estructura aparentemente austera que, en conjunto, dibuja un fresco sorprendente del Alcoy en guerra.

Tal como explica Beneito, por la ciudad pasaron “miles de personas”, entre ellas escuelas enteras de niños evacuados de Madrid o numerosos civiles procedentes de pueblos de Córdoba como Castro del Río, Espejo o Bujalance. Pero el libro se centra especialmente en figuras de relevancia nacional e internacional: políticos, ministros, intelectuales, artistas, médicos, militares de alta graduación o periodistas que, durante unos días o meses, formaron parte de la vida alcoyana.

Entre los nombres más destacados hay una presencia ministerial insólita. “En aquella época pasaron por Alcoy más ministros que a lo largo de los noventa años siguientes”, recuerda el autor. Visitaron la ciudad Julio Just Gimeno, ministro de Obras Públicas; Carlos Esplá, de Propaganda; José Giral, presidente del Consejo de Ministros; o Julio Álvarez del Vayo, ministro de Estado. También aparece Santiago Carrillo, así como figuras femeninas clave como la ministra Federica Montseny o Aurora Arnáiz, intelectual y militante socialista que acabaría exiliada en México.

El libro también rescata la presencia de artistas y figuras de la cultura popular. Actores y cantantes como Mariano Ozores, Manuel Dicenta Badillo o Miguel de Molina —posteriormente reconocido con la Orden de Isabel la Católica— pasaron por Alcoy, al igual que el pintor Paul René Gauguin, nieto del mítico Paul Gauguin, o el torero Alfonso Ordóñez Aguilera, Niño de la Palma. A ellos se suman fotógrafos, escultores y cómicos de teatro que testimonian una intensa actividad cultural incluso en tiempos de guerra.

Especialmente singular es el capítulo dedicado a los forasteros extranjeros. Médicos de prestigio internacional como el noruego Gunnar Finsen, el sueco Israel Holmgren o el cirujano olímpico Nils Silfverskiöld conviven con periodistas y corresponsales de guerra como Kajsa Rothman o Gerda Grepp. Y entre todos ellos destaca una figura casi novelesca: Karin Lannby, periodista, traductora y espía sueca, que vivió meses en Alcoy y allí escribió el libro Cante Jondo, hoy una pieza muy buscada.

Uno de los personajes que mejor simboliza la huella profunda que algunos de estos forasteros dejaron en la ciudad es Leopoldo de Luis. Hospitalizado en Alcoy como teniente del Batallón Pasionaria, allí escribió uno de sus primeros poemas y editó un poemario ilustrado por el pintor alcoyano Tomás Ferrándiz. Años después sería Premio Nacional de Poesía y de las Letras Españolas, además de hermanastro de Francisco Umbral.

Con ‘Forasters per Alcoi’, Àngel Beneito no solo ofrece un catálogo riguroso, sino que reivindica Alcoy como escenario central de una historia compartida. Un libro que invita a mirar la ciudad con otros ojos y a entender que, durante la guerra, Alcoy fue mucho más que un lugar de paso: fue un espacio donde el mundo, literalmente, confluyó.