La ciudad se engalana
La ‘enramà’ ya viste nuestras calles. La primavera se acerca y, con ella, nuestro mes de abril. Ya suenan los pasodobles dianeros en nuestro espíritu; los días grandes se asoman y, con ellos, los reencuentros.
Muchos de los nuestros, que han tenido que emigrar, vuelven por unos días a su Ítaca, de la que partieron en busca de un futuro. Allí donde fueron, nuestra música y nuestra cultura les acompañaron, recordándoles en cada momento el lugar que un día dejaron.
Pero no siempre se abandona la ciudad por voluntad propia. En el libro de la historia de Moros y Cristianos de Alcoy, mi abuelo, don Julio Berenguer Barceló, así lo relata:
“En los años de la guerra civil los alcoyanos detenidos en la Cárcel Provincial de Alicante demostrando su gran amor al Invicto Patrono San Jorge Mártir, desafiando el peligro que sobre ellos cernía acordaron festejar la fecha del Santo como mejor pudiesen, dadas las circunstancias en que en esos momentos ellos se encontraban. (…)
Para anunciar los festejos de ese 1938, se confeccionó el cartel… Este estuvo expuesto en la celda número 25 durante los días 12 al 27 de abril. Se colocó a los acordes de un pasodoble alcoyano, tarareado por los que se encontraban allí presentes. Fue admirado por todos con emoción.
Además de los actos relatados, hubo una noche del 21, ensayo de Comparsa en algunas Celdas. Iniciador y animador de estos actos fue el gran fester Pepico Aura. También en los sótanos, celebraron algunos alcoyanos, la típica olleta de music, y al final, ensayo general.
El día 22, a las tres de la mañana varios alcoyanos recorrieron las diferentes celdas de estos, haciendo la despertà. Este mismo día, a las tres de la tarde y en los sótanos, se organizó la Entrada de Moros. ¡Cuántas lágrimas se derramaron! Pero, no obstante reinó la alegría.”
Nos han acompañado en infinidad de momentos buenos, pero también han sabido convertir los malos en memorables, haciendo que ningún alcoyano se sintiera solo, sin importar el lugar en el que estuviera.
Se acercan días en los que el pasado y el presente se entrelazan. Porque somos nosotros quienes hoy las disfrutamos, pero fueron muchos otros, ingeniosos conciudadanos, quienes las crearon y las mantuvieron vivas, dando forma a algo único en el mundo.
Las fiestas de San Jorge son mucho más que un divertimento: son una forma de ser y de ver la vida, que inevitablemente nos acompaña allá donde vamos y que, por unos días, todos compartimos.
Recuerdo el título ¿Quién me ha robado el mes de abril?, de Joaquín Sabina. Pocas frases me han resultado tan crueles como esa siendo alcoyano.
Quitadme todo, si queréis, pero jamás el mes de abril.
