“La FP y la universidad no están bien alineadas con nuestras necesidades”

Entrevista al empresario tecnológico y director general de TAIA, Hernán Cortés

“La FP y la universidad no están bien alineadas con nuestras necesidades”
El director general de TAIA en las instalaciones de la compañía, ubicada en La Beniata. | ALDEMAR

Tras más de cuatro décadas en el sector industrial, el industrial analiza las principales dificultades que afrontan hoy las empresas tecnológicas: la escasez de perfiles técnicos, la desconexión entre la FP, la universidad y la realidad productiva, y la falta de suelo industrial. Una situación que, en su opinión, frena el crecimiento y reabre el debate sobre La Canal, la burocracia y el modelo de desarrollo industrial que necesita Alcoy.

– ¿Qué supuso para TAIA convertirse en proveedora del Centro Europeo de Investigación Nuclear y cómo se gestó esa colaboración?
Contactaron con nosotros a través de la web. En un principio todo lo gestionaban desde Francia. Somos una empresa muy pequeña, apenas once trabajadores, pero muy flexible: podemos fabricar desde una sola pieza hasta miles, siempre a precios competitivos. Empezamos haciendo pruebas y poco a poco la relación se consolidó. Hoy trabajamos para cuatro departamentos distintos del CERN. A nivel económico no supone gran cosa, pero sí aporta prestigio y, sobre todo, nos obliga a cumplir estándares de calidad muy altos.

– Trabajar para una institución donde el margen de error es prácticamente nulo no debe ser sencillo. ¿Qué exigencias técnicas y de calidad les planteó el CERN desde el inicio?
Nosotros solo realizamos el montaje. Las verificaciones las hacen ellos mismos y no nos permiten intervenir, lo que supone un doble hándicap. En TAIA todo lo que fabricamos pasa por testeo, pero en este caso no podemos comprobar el producto final. Además, ni siquiera sabemos para qué proyecto concreto va destinado el componente. Solo recibimos un número de referencia y unas prescripciones técnicas, y trabajamos con eso. El margen de error es cero. Aun así, estamos acostumbrados a trabajar con proyectos confidenciales de gran envergadura para el ejército o la aviación civil, donde cualquier error humano puede tener consecuencias muy serias.

– Desde fuera puede parecer que este tipo de colaboraciones solo pasan en grandes capitales industriales. ¿Qué cree que demuestra el caso de TAIA sobre el potencial empresarial de Alcoy?
No sabría generalizar. Yo llevo 44 años trabajando por mi cuenta y el sector industrial en España es muy pequeño; en fabricación nos conocemos todos y el boca a boca funciona muy bien. Nuestro potencial está en ser una empresa pequeña y flexible. Muchos de los proyectos que realizamos no los puede asumir una empresa grande porque tiene otros mercados y otras prioridades.

– Uno de los problemas recurrentes que señalan las empresas industriales es la falta de mano de obra cualificada. ¿Se están encontrando dificultades para incorporar perfiles técnicos en Alcoy y la comarca?
Sí, absolutamente. Es un tema muy comentado en el sector. Durante años la industria invirtió en maquinaria para modernizarse y ser competitiva, y ahora la necesidad urgente es encontrar recursos humanos. Yo tengo serias dificultades para encontrar gente, tanto cualificada como no cualificada.

– En esa línea, ¿cree que la formación profesional y universitaria está suficientemente alineada con las necesidades reales de empresas como TAIA?
Por mi experiencia, no. A nosotros nos funciona bien la gente que viene de FP: chavales con ganas y mucha valía. Sin embargo, con perfiles universitarios la experiencia ha sido la contraria. No sé los motivos. En mi especialidad, en Alcoy no encuentro nada y tengo que irme a Elche o Valencia para traer gente de fuera.

– Otro de los grandes obstáculos que suelen mencionar los empresarios es la escasez de suelo industrial. ¿Hasta qué punto esta falta de espacio puede frenar el crecimiento de compañías tecnológicas en la ciudad?
La falta de espacio lo condiciona todo. Nosotros ahora mismo trabajamos prácticamente en una caja de zapatos, porque hemos ido creciendo y ya no hay margen. Más que falta de terreno, el problema es la especulación. En Alcoy esto se tiene que desbloquear de alguna forma. Si la solución es La Canal, habrá que apostar por empresas que no generen residuos y dotar la zona de buenas depuradoras. Es un área bien comunicada por carretera; el crecimiento de Ibi se explica, en gran parte, por su proximidad a la autovía. Además, las malas comunicaciones, especialmente el tren, dificultan atraer mano de obra de fuera, algo habitual en las grandes ciudades.

– Desde su experiencia, ¿qué debería mejorarse a nivel local o institucional para facilitar que empresas industriales innovadoras puedan crecer sin tener que marcharse fuera?
Habría que dar facilidades, pero no tanto económicas como burocráticas. También es clave disponer de suelo industrial a un precio razonable. Quien monta una empresa ya asume una fuerte inversión en maquinaria y personal; lo que ayudaría mucho sería reducir el coste de acceder a una nave.

– En 2025 TAIA inició su expansión en Francia. ¿Le gustaría que ese crecimiento internacional pudiera seguir teniendo a Alcoy como base principal?
Sí. Francia tiene mucho mercado y estamos apostando fuerte por ese país. Ahora mismo, por la coyuntura sociopolítica, el sector está un poco parado, pero si seguimos mejorando nuestros estándares de calidad, a finales de marzo esperamos obtener la ISO 9100, eso nos permitirá trabajar directamente con empresas aeronáuticas, un sector clave en Francia, ya que hasta ahora solo podíamos hacerlo a través de terceros. Hoy en día no es necesario tener delegaciones en el extranjero para operar internacionalmente.

– Para terminar, si tuviera que lanzar un mensaje a los jóvenes que dudan a la hora de desarrollar su carrera profesional, ¿qué les diría desde su experiencia?
Creo que hoy falta cultura industrial. La cultura actual es la de teclear. Yo empecé con 14 años reparando televisores, como muchos de mi generación, aprendiendo desde abajo. Hoy no hay aprendices, ni en este ni en otros oficios. A los jóvenes les diría que hay que bajar a la arena, pero también a los padres y educadores. Se lo estamos dando todo demasiado fácil y quizá deberíamos rebobinar un poco y recordar qué fue lo que nos curtió a nosotros a esa edad.