Lenguaje solidario: clases de castellano para los ucranianos

La iniciativa surge desde Cruz Roja, con unas clases semanales en las que también se acercan las costumbres españolas

Lenguaje solidario: clases de español para los ucranianos
Oksana, la voluntaria encargada de realizar estas clases de español. | XAVI TEROL

Las consecuencias de la guerra entre Ucrania y Rusia continúan siendo devastadoras para todas las familias, que por desgracia, han visto sus vidas totalmente transformadas. Estas personas desplazadas involuntariamente deben migrar del país, en muchas ocasiones separadas de sus seres queridos. Solos y confundidos, se enfrentan a una de las grandes barreras más comunes en estas situaciones: el idioma. Para el caso de España, la gran diferencia entre ambos lenguajes supone un abismo en la integración y la búsqueda de empleo. Estas son las razones por las que en Alcoy, Cruz Roja haya decidido dar un paso adelante y ayudar a estas personas.

Debido a la llegada del verano, la Escuela Oficial de Idiomas, encargada de dar clases de castellano a las familias asentadas en Alcoy, ha cerrado sus actividades y por ello Cruz Roja ahora continúa su labor. Mónica Guillem, trabajadora social de la organización, comenta que “vemos que existe una necesidad y por eso realizamos estas clases durante julio y agosto, hasta que la EOI retome las clases en septiembre”. Las sesiones, que tienen lugar los lunes y los miércoles de 10’15h a 12’15h en la propia sede de Cruz Roja, están siendo muy bien recibidas por las más de 20 familias residentes en Alcoy. Para facilitar el trabajo, las clases se dividen en dos grupos: uno infantil para niños entre 3 y 8 años, con actividades como juegos de mesa o manualidades, y una más general para el resto de personas que aprenden las nociones básicas del idioma en diversos grupos.

Lenguaje solidario: clases de castellano para los ucranianos
Existen dos grupos: uno general para el aprendizaje del idioma y otro para niños más pequeños. | XAVI TEROL

METODOLOGÍA COMUNICATIVA
La encargada de realizar estas clases de castellano es una voluntaria ucraniana que lleva tiempo establecida en España. Oksana es consciente de las dificultades que supone aprender un idioma y por ello aprovecha su dominio de ambas lenguas para facilitar su aprendizaje. “Intento aprovechar todo el tiempo que tenemos para que hablen entre ellos y cuenten su historia”, menciona Oksana en relación a la metodología que está siguiendo. En estas clases no solo se les enseña a manejar el idioma, sino que también se busca una comprensión de las diferencias sociales y las costumbres entre ambos países. “Enseño que es mejor decir ‘me gustaría’ que ‘yo quiero’. O que si alguien por la calle les dice ‘adiós’ en vez de ‘hola’, no quiere decir que esté enfadado con ellos”, aclara la profesora. Ante todo, esta integración puede facilitar a las familias la búsqueda de empleo y en palabras de Oksana: “para querer algo de aquí y que se encuentren a gusto, a pesar de la situación”. La diferencia entre las edades también supone un desafío, haciendo que algunas personas aprendan más rápidamente el idioma y creando ciertos desniveles. No obstante, desde Cruz Roja se muestran positivos con el progreso general.

UNA META, NO UN HOBBY
“No estamos aquí por nuestra propia voluntad, hemos sido desplazados. Pero agradecemos la gran ayuda de Cruz Roja y de los españoles”. Veronika, una de las ucranianas que atiende las clases, lamenta que la estancia en nuestra ciudad sea causa de una tragedia y no por iniciativa propia. Menciona lo agradable que es la gente con ellos e indica que aprender el idioma en condiciones, es más una meta que un hobby. “Están separados de sus familias. Comentan que los españoles son muy agradables y si fueran vacaciones genial, pero lo han perdido todo y la diferencia es abismal”, aclara finalmente Oksana.

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