Mucho más que un simple juego de mesa

Borja Rodríguez, un bilbaíno afincado en nuestra ciudad, crea el Club Billar La Carrasca, que cuenta ya con más de una treintena de socios

Mucho más que un simple juego de mesa
Borja Rodríguez, jugando al billar.

El deporte es muchas veces guardián de historias fascinantes, muchas de ellas únicas, porque van más allá del juego. Una es la del Club Billar La Carrasca, el nuevo paraíso de los aficionados al billar de nuestra ciudad.

Su historia va muy unida a la de su mentor, Borja Rodríguez, un bilbaíno que se fue a trabajar a Inglaterra. Allí, sin quererlo, se contagió rápidamente de las costumbres de la isla, que debido al mal tiempo utilizan los pubs como refugio para socializar, convirtiendo el billar en un juego muy popular con ligas propias y hasta un estilo propio.

Si su afición por este juego de mesa ya era grande, allí terminó de forjarse una relación que desde entonces no ha parado de crecer. Cuando regresó a España, más en concreto a Paiporta, para estar junto a su pareja, la alcoyana Sara, notó que su vida no era la misma sin el billar pool o americano.

El punto de delirio absoluto fue cuando se mudó a nuestra ciudad y decidió adquirir a piezas una mesa de billar de segunda mano, cuyo primer destino fue su vivienda en calle Perú, un tercer piso sin ascensor.

Una osadía que acabó teniendo poco recorrido. El despegue definitivo vino en un local en el barrio de Batoi, junto a otro jugador alcoyano. “El boca a boca y las redes sociales nos fueron muy bien. Al principio éramos nosotros dos, subimos a cinco jugadores y luego asumí la mitad del alquiler, y la otra parte se pagaba con cuotas de 25 euros mensuales”, recuerda Borja Rodríguez, quien añade que “llegamos a tener picos de hasta veinte personas”.

Hace un año se decidió constituir un club legalmente con sede propia. “El club había empezado a tomar un vuelo importante y era necesario dar ese paso”, admite Borja. La búsqueda les llevó a un local sin uso desde hace más de cuatro décadas, y la mudanza fue toda una aventura.

El nuevo club vio la luz en diciembre pasado, con un torneo social de inauguración. Está ubicado en los bajos de calle Severino Albarracín, número 12, dentro de la Zona Nord, y cuenta con dos mesas: billar pool y snooker.

“A diferencia de otros clubes, solo pagamos una cuota mensual de 30 euros. Lo ideal sería disponer de otra mesa”, apunta Roberto Bravo, jugador más veterano y único que practica snooker, juego más estratégico y preciso que el pool.

El club cuenta esta temporada con representación en competiciones federadas: en División de Honor, Raúl Ortiz y Andrés Seguí; en Primera, Gabi Estepa; y en Tercera, cinco representantes: Joaquín y Jorge Bravo, Rafael Ferri, Carmelo Ramón y el propio Borja Rodríguez, que ya ha ganado un par de torneos y asegura el ascenso a Segunda, con jugadores del club en las cuatro categorías autonómicas.