Rubén Catalá: El nieto de un mito del Alcoyano brinda por el nuevo año
Es el jugador de moda y máximo goleador de los blanquiazules, además de representar la regeneración de un club que vuelve a presumir de cantera y a ilusionar con su juego y resultados
Ahora se valora al Rubén Catalá que hace goles y que asiste a compañeros, pero los inicios no fueron fáciles, hubo una especie de travesía de desierto en pretemporada y las primeras jornadas ligueras, donde las apariciones del 19 blanquiazul eran en cuentagotas. “Es así, me costó arrancar”, admite. “Si algo me sirvió la temporada pasada –añade– fue trabajar mucho la resilencia, que el trabajo llegara cuando tuviera que llegar. Me pasó en el Valencia cuando no seguí, volví al Alcoyano y me empezaron a salir otra vez las cosas. Hice un buen año y me salió el Levante.
Cuando parecía que otra vez se me ponían las cosas difíciles, llegó el Sevilla. Salió la oportunidad de La Unión, no fueron las cosas como esperaba, pero seguí trabajando y llegó el Alcoyano, donde las cosas otra vez empiezan a salir bien”. Entiende que, a diferencia de otras etapas como futbolista, esta es especial: “Es mi casa, el equipo de mi ciudad y mi intención es darlo todo por este club. Pienso en mí, pero sobre todo en esa gente que me ha dado esta oportunidad. Estoy muy agradecido y ahora que se están dando los resultados, todavía más. Creo que tengo mucho margen de mejora y bastante fútbol por dar. Espero que sea en este club”, asegura el delantero, que ha firmado por una temporada.
Quizás el curso del Alcoyano sea un resumen de lo que está siendo la temporada personal de Rubén Catalá, de menos a más: “Así es, no solo yo, hay que tener en cuenta que somos una plantilla totalmente nueva, empezamos en pretemporada de cero. El entorno, la propiedad, el cuerpo técnico, entre nosotros no nos conocíamos y ensamblar todo eso, requiere de un tiempo. Por eso pienso que este equipo siempre irá a más. Nos costó arrancar, enganchamos un par de resultados que no esperábamos, pero el equipo supo reponerse”.
Rubén Catalá habla de ejercicio de autoexigencia de la propia plantilla, “de quitarnos nosotros mismos la venda de los ojos y creer en nosotros mismos. Somos el Alcoyano y no podíamos estar tan abajo. Cada uno de nosotros empezó a mentalizarse y a hacer un ejercicio de reflexión interna para dar ese paso adelante que necesitábamos. También ayudó que hay un vestuario espectacular, de gente ambiciosa que quiere mejorar, que quiere trabajar por mejorar su rendimiento por el bien suyo y el del club, sabedores de que el Alcoyano es una entidad especial con una repercusión en toda España. Estoy convencido que aún iremos a más porque entre nosotros haremos sinergias que ayudarán a conseguir esos objetivos que tenemos marcados”, concretó.
«Subir con el Alcoyano sería un sueño»
El Alcoyano se ha ido al parón navideño en su mejor momento de la temporada, con tres victorias consecutivas y siete jornadas sin perder, inmerso en zona de play-off: “El vestuario tiene claro el equipo que somos, con jugadores que vienen a llevar al Alcoyano lo más arriba posible. Todos los que estamos en esta plantilla sabemos lo que es este club, lo que representa y dónde tiene que estar. Sabemos el nivel que podemos dar y nos vemos capaces de conseguir grandes cosas esta temporada. No queremos ponernos límites, porque ello significaría cortarnos las alas. Ahora lo principal es seguir creciendo, situarnos bien en la clasificación y que pase lo que tenga que pasar, pero en el vestuario tenemos claro que somos un equipo que vamos a dar mucha guerra este año. ¿Ascenso? Lo he hablado mucho con Izan Linares, nos conocemos desde que ambos coincidimos en el Valencia, y pensamos que sería espectacular. Somos los dos de aquí, tenemos la misma edad, sabemos lo que es el Alcoyano, lo que significa en la ciudad y subir de categoría, supondría hacer realidad un sueño. Vamos a darlo todo para conseguirlo y ojalá se acabe dando, sería algo espectacular para todos”.
«Quiero llegar al fútbol profesional»
Con 22 años, y lo mejor de su carrera aún por venir en pleno crecimiento deportivo, confiesa que estos meses en el Alcoyano han reactivado el deseo de alcanzar la élite y revivir ese sueño de niño de ser futbolista profesional: “No sé si será ahora o más tarde, todavía me quedan muchos años por delante, pero tengo claro que quiero llegar al fútbol profesional. Siempre he sido muy ambicioso y con esa idea me fui, primero al Valencia y después al Levante y al Sevilla. Fueron tres etapas de aprendizaje, de estar muy cerca de ese sueño de niño. Pero en el fútbol no suceden las cosas como imaginas, sino como ocurren. Si algo he aprendido en estos años en clubes de Primera División es que tienes que ocuparte de lo que esté en tu mano. De estar preparado para cuando llegue el momento. Y eso pasa por controlar lo que puedas. Aquello que no, no depende de ti. He visto jugadores supertalentosos quedarse en el camino y otros con poco o casi nada, llegar al fútbol profesional o estar ahí. Es algo que tengo en la cabeza y estoy convencido que terminará dándose”, desvela.
Ahora su mentalidad pasa por sembrar para recoger en mayo, que es cuando vendrá el examen final: “Siempre estaré agradecido a esta oportunidad que me ha brindado el Alcoyano. Estas fuera y te resulta curioso todo lo que significa el club en España. Ahora formo parte de él y para mi es un orgullo y una responsabilidad”, esgrime.
Esa ambición de Rubén Catalá le lleva a decir que “sé que tengo potencial para conseguir grandes cosas. No me marco plazos, porque quizás en otro momento me perjudicó. Prefiero no cortarme las alas, seguir Sin chaqueta y con camisa. siendo ambicioso y sentir que puedo llegar a estar muy arriba. Igual que subir con el Alcoyano sería un sueño, también ser futbolista de Primera División. Confío mucho en mí y voy a seguir haciéndolo”.
Su abuelo, siempre presente
Este brindis por el nuevo año no podría finalizar sin una referencia a Nasio, el faro de una familia de deportistas, nacido en 1930, que jugó cuatro temporadas en el Alcoyano entre Primera y Segunda División y que con 25 años tuvo que dejar el fútbol por una artritis en el tobillo, una lesión que hoy en día le hubiera permitido seguir jugando. “No tuve el privilegio de conocerlo, pero en casa me han hablado mucho de él, me dicen que disfrutaría mucho viéndome jugar. Siempre ha sido un referente y una inspiración y me gusta hablar con él cuando juego en el Collao para tener su ayuda y que esté conmigo apoyándome”, subraya

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