«Todos queremos ser Carla»
Carla Gisbert, la joven miembro de la Primitiva participó como intérprete invitada en el concierto del músico gallego en Alicante
El Teatro Principal de Alicante fue escenario a mediados de este mes de enero de una de esas noches mágicas que la música sabe regalar en contadas ocasiones. Carlos Núñez, uno de los referentes indiscutibles del folk a nivel internacional, recalaba en la capital de la provincia dentro de la gira mundial del 30 aniversario de A Irmandade das Estrelas, el disco que marcó un antes y un después en su trayectoria.
Las entradas llevaban semanas agotadas y el ambiente, desde mucho antes de levantarse el telón, apuntaba a un concierto especial. Y así fue, tanto por el repertorio como por la emoción despertada entre los asistentes.
En este contexto, se produjo un detalle que conecta este evento de manera directa con Alcoy. Entre los músicos invitados de la noche destacó la presencia de Carla Gisbert, joven miembro de la Música Primitiva de Alcoy, que subió al escenario para interpretar una de las piezas junto a Carlos Núñez, situando durante unos minutos a la música alcoyana en el centro del concierto.
La historia que se esconde tras esta colaboración resulta especialmente significativa. Hace aproximadamente un año, tras otro concierto en Alicante, Carla Gisbert tuvo la oportunidad de saludar personalmente a Carlos Núñez y expresarle su admiración. Aquella conversación, sin más pretensiones, quedó en el recuerdo del músico gallego, que con el paso del tiempo retomó la idea de la colaboración e invitó a la joven a participar en el concierto del Principal.
La pieza elegida fue “Minho Waltz”, del legendario grupo celta The Chieftains. Era la primera vez que Carlos Núñez interpretaba esta obra en directo, lo que añadió un mayor valor simbólico a una interpretación concebida además como homenaje a Paddy Moloney, fundador y alma del grupo.
Para Carla Gisbert, esos minutos sobre el escenario ya forman parte de los recuerdos más importantes de su vida. La joven define la experiencia como un momento de “alegría y orgullo”, vivido con una emoción difícil de explicar.
Con solo 14 años, asegura que no sintió miedo ni vergüenza, aunque sí un profundo respeto, afrontando por primera vez un escenario de gran formato y un público tan numeroso. La música volvió a actuar como lenguaje común y refugio seguro, incluso con unos ensayos muy breves, apenas una hora antes del concierto.
La noche contó también con el sello de estas comarcas gracias a la participación del grupo La Xafigà de Muro, reforzando la presencia del sonido tradicional valenciano en un concierto que terminó siendo un diálogo entre territorios, generaciones y estilos musicales.
Más allá del aplauso, la experiencia ha supuesto para Carla Gisbert un punto de inflexión en su formación musical, reforzando su vocación y su deseo de dedicarse plenamente a la música. Todo quedó grabado en su memoria con una fuerza especial.
Quizá la mejor síntesis de lo vivido la pronunció el propio Carlos Núñez al finalizar el concierto, cuando, con una sonrisa cómplice, afirmó: «Todos queremos ser Carla».