Un año de hitos para Daniela Picó
2025 será recordado por La máxima representante de la gimnasia rítmica alcoyana como el curso en el que rozó el podio en su primera participación mundialista en Bulgaria
A sus 17 años, Daniela Picó se ha convertido en uno de los nombres propios de la gimnasia rítmica española. La benjamina del equipo nacional senior avanza con paso firme en la élite internacional. Un buen ejemplo ha sido 2025, un año relevante en su progresión, puesto que ha acumulado experiencias, finales y resultados que demuestran una evolución sólida y temprana.
Formada en el Club Gimnàstica Rítmica Alcoi y ahora instalada en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, Daniela Picó vive un
momento clave de su carrera deportiva. En el horizonte, unos Juegos Olímpicos que son el objeto de deseo de todo deportista.
Pero antes de mirar al futuro es momento de hacer balance de un año de aprendizaje acelerado, “un año muy especial”, tal y como define la gimnasta, “en el que he vivido cosas maravillosas”.
No es para menos. Daniela Picó ha debutado en escenarios que solamente pisan las grandes figuras del panorama mundial, como es el caso de la Copa del Mundo o del Campeonato de Europa. Y lo ha hecho dejando destellos de un talento que no pasa desapercibido.
Su estreno en la Copa del Mundo, una de las citas más exigentes del calendario internacional, tuvo lugar en abril en Bulgaria. Desde el tapiz de Sofía, Daniela Picó firmó una actuación histórica, más si cabe si se tiene en cuenta que se trataba de su debut.
Se clasificó para las finales de aro y cinta y rozó el podio en eta última disciplina, en la que obtuvo una brillante cuarta posición. Su ejercicio de cinta, valorado con 26.400 puntos, fue uno de los más destacados del concurso y solo quedó por detrás de gimnastas de primer nivel mundial.
La gimnasta recuerda la experiencia como “increíble” y destaca que supuso un nuevo paso en su camino de “aprendizaje, crecimiento y trabajo”. Esta madurez, muchas veces impropia de su edad, acompañada de una destacable expresividad y limpieza técnica en su ejercicio, emerge como una de las bases de su carrera deportiva.
También como “inolvidable” definió su estreno continental, que tuvo lugar en junio en Tallin, capital de Estonia. En el que fue su primer Europeo sénior, Daniela Picó logró clasificarse para la final del concurso completo. “Salir a competir en un escenario así me hizo realmente feliz”, recuerda la gimnasta, que, quiso agradecer también el apoyo constante de su entorno y el respaldo de la Real Federación Española de Gimnasia.
Ese crecimiento constante también se ha reflejado en otros escenarios internacionales. Por ejemplo, entre medias de ambas citas, en mayo, Daniela Picó brilló en el Torneo Internacional de Gimnasia celebrado en Polonia, desde donde regresó a casa con tres medallas de bronce colgadas en el cuello e hizo gala de una notable capacidad de adaptación. Su nombre entonces ya sonaba más que conocido.
A nivel nacional, Daniela Picó tampoco ha dejado de destacar. Además de su participación en la Liga Iberdrola, en el Ritmica Fest, celebrado en el Navarra Arena de Pamplona, una de las grandes citas organizadas por la Real Federación Española de Gimnasia, se proclamó subcampeona en categoría senior tras una actuación de alto nivel, solo superada por Alba Bautista y por delante de Lucía González, completando un podio de marcado acento valenciano.
Este camino que sigue recorriendo Daniela Picó hunde sus raíces en una formación sólida que inició desde muy joven en el Club Gimnàstica Rítmica Alcoi. Estos primeros pasos le sirvieron como base para, posteriormente, proclamarse campeona de España en categoría júnior y a integrarse en las dinámicas de la selección nacional.
Su paso por las categorías de base, los campeonatos escolares, las competiciones oficiales y las primeras concentraciones nacionales fueron moldeando una gimnasta completa, preparada para afrontar el salto al nivel senior individual, que llegó definitivamente en 2024 y que se ha consolidado en el año que recién termina. Ahora, instalada en el CAR de Madrid, Daniela Picó convive con la exigencia diaria de la alta competición.
Entrenamientos intensivos, controles constantes y una agenda internacional cada vez más exigente forman parte de una rutina que, a juicio de los acontecimientos, ha asumido con naturalidad. Esa mentalidad, centrada en el trabajo, el aprendizaje y la mejora continua, auguran un futuro prometedor en una disciplina deportiva en la que la exigencia es máxima y milimétrica.
Para el futuro todavía queda tiempo. Pero los pasos dados hasta ahora invitan al optimismo. Daniela Picó no solo representa una de las grandes promesas de la gimnasia rítmica española, sino también un ejemplo de cómo el talento local, bien trabajado y acompañado, puede abrirse camino en la élite internacional.