Una Cabalgata bajo un frío histórico y lluvia que no ha podido con la magia
La amenaza de nieve, la lluvia persistente y las temperaturas gélidas no han impedido que Alcoy arropase a los Reyes Magos en una de las noches de Reyes más gélidas que se recuerdan
Alcoy ha vuelto a demostrar esta tarde que hay tradiciones capaces de desafiar al frío, a la lluvia y a cualquier previsión meteorológica adversa. La Cabalgata de Reyes, la más antigua del mundo, ha recorrido las calles de la ciudad en un contexto absolutamente invernal, con alerta amarilla por nevadas, temperaturas gélidas y la previsión de un desplome térmico conforme avanzaba la noche. Todo ello después de una jornada marcada por la lluvia incesante, que no ha dado tregua hasta alrededor de las cinco de la tarde, poco antes de que Sus Majestades hicieran su entrada triunfal en Alcoy.
La estampa previa ya era poco habitual: la madrugada había dejado nieve en el Menejador, en lo alto del parque natural de la Font Roja, y también en la cima de la Sierra de Aitana, dibujando un escenario plenamente invernal en vísperas de Reyes. En la ciudad no llegó a nevar, pero el ambiente gélido y la amenaza blanca planeaban sobre una Cabalgata que muchos ya califican como la noche de Reyes más fría en décadas.
A pesar de todo, los alcoyanos no han fallado. Bien abrigados, con paraguas y gorros, miles de personas se han lanzado a las calles para presenciar el paso de Melchor, Gaspar y Baltasar y arroparlos con el mismo entusiasmo de siempre. La lluvia caída durante todo el día y el temor a un empeoramiento del tiempo no han hecho mella en una ciudadanía que ha vuelto a convertir la Cabalgata en un acto multitudinario y cargado de emoción.

La situación meteorológica ha obligado a introducir algunos cambios respecto al desarrollo habitual del desfile. Por motivos de seguridad, los pajes no han subido este año por las emblemáticas escaleras rojas, una de las imágenes más representativas y reconocibles de la Cabalgata alcoyana. El reparto de regalos se ha realizado íntegramente por el interior de los edificios y el acto de la Adoración ha sido adaptado para agilizarlo al máximo, evitando exposiciones prolongadas al frío y a la lluvia, que finalmente ha hecho acto de presencia en el emotivo momento de la ofrenda de Sus Majestades ante el portal de Belén.
Pese a estas modificaciones, la esencia de la Cabalgata ha permanecido intacta. Las antorchas, los cánticos, la luz y la solemnidad del momento han vuelto a envolver a una ciudad que, por unas horas, ha olvidado el termómetro y la lluvia para centrarse en la ilusión de los más pequeños y en el simbolismo de una tradición única. En esta ocasión, los Reyes Magos han recorrido Alcoy acompañados por el Judo Club Alcoi, las asociaciones de vecinos y la filà Vascos, además de por la expectación de un público que ha resistido estoicamente las bajas temperaturas hasta el final del desfile.
