“Vamos a dar mucha guerra”

Con solo 23 años, Isabel Salinas combina su presente como jugadora profesional con el reto de liderar desde el banquillo al primer equipo sénior masculino del Club Voleibol Atlètic Salesià

Alcoy está redescubriendo el voleibol. Y lo está haciendo cogido de la mano de un equipo con solera en el deporte de la ciudad como es el Atlètic Salesià. En el seno de este proyecto destaca la figura de Isabel Salinas.

A sus 23 años, la joven bloqueadora central combina su presente como jugadora en activo, labor en la que, a pesar de su corta edad, ya acumula sobrada experiencia, con su faceta como entrenadora del primer equipo sénior masculino de un club que confía en consolidar el voleibol en la ciudad.

Isabel Salinas llegó a Alcoy por motivos académicos. Ya desde el principio, el Atlètic Salesià se fijó en ella para que formara parte del núcleo duro de este renacimiento del voleibol en la ciudad. “De cara a la temporada pasada ya me hablaron del proyecto porque el club quería dar un paso más en serio. Buscaban un entrenador con un perfil de mayor nivel y experiencia para que el proyecto despegara”, explica.

Entonces no pudo aceptar el reto porque estaba compitiendo en el Fedes Ascensores La Laguna, equipo tinerfeño que milita en la Superliga 2, la segunda categoría más importante del voleibol femenino nacional.

Un año después, la propuesta volvió a aparecer y esta vez la respuesta fue clara. “Confié en la seriedad del proyecto y sentía que era el momento”.
Su trayectoria explica los motivos que llevaron al Atlètic Salesià a confiar en ella. Formada en el CV Finestrat, debutó pronto en categorías nacionales y llegó a disputar dos temporadas en Superliga 2, además de otras tres en categoría nacional. Su sólida formación, su experiencia en un entorno profesionalizado y su competitividad en uno de los niveles más exigentes del voleibol español están ahora al servicio del Atlètic Salesià.

Actualmente, Salinas sigue compitiendo como jugadora en el Club Volei Gandia, en Primera División. “Mi intención a nivel personal es volver a jugar en categorías profesionales cuando termine los estudios. Esto me permite no parar del todo y no desviarme de mis objetivos”, señala.

Esa doble condición, de jugadora y entrenadora, le permite mantener un vínculo constante con la pista, algo que considera clave para su desarrollo. “Sigo aprendiendo mucho, día a día. Como entrenadora me puedo equivocar y estamos para aprender y corregirnos todos”.

Desde esta temporada, Isabel Salinas dirige al primer equipo sénior masculino del Club Voleibol Atlètic Salesià, que compite en Segunda División Autonómica. Un reto tan ilusionante como complejo, en una categoría marcada por la diversidad de perfiles. “La mayor diferencia entre las categorías más elevadas y esta se nota sobre todo en la experiencia y la técnica. Aquí hay mucha gente que está empezando a jugar a voleibol y está aprendiendo, mientras que en las divisiones más altas los jugadores son mucho más experimentados”, explica.

Pese a ello, el objetivo del equipo es claro. “Queremos quedar lo más arriba posible. Ahora mismo somos sextos y la intención es seguir escalando posiciones”. El equipo comparte grupo con equipos base de clubes profesionales, como el CV Elche, un contexto que eleva el nivel de exigencia. “Ellos prácticamente juegan en otra liga, pero nuestra ambición es competir contra todos. Queremos que se vea que el Atlètic Salesià está aquí para dar guerra y para quedarse”.

La plantilla masculina se sustenta sobre una base variada, en la que conviven jugadores de la casa, refuerzos procedentes de Ontinyent y estudiantes de la EPSA. Salinas ve esta mezcla con buenos ojos y considera que “Alcoy tiene potencial para el voleibol. Hay buena base y celebramos que el proyecto esté calando y se esté consolidando”.

El crecimiento del Club Voleibol Atlètic Salesià ha sido uno de los fenómenos deportivos más llamativos de los últimos años en Alcoy. En pocos años, el voleibol ha pasado de ser un deporte residual a contar con más de un centenar de jugadores repartidos en nueve equipos, desde categorías escolares hasta sénior. La creación de los dos equipos federados, masculino y femenino, ha supuesto un paso decisivo hacia la consolidación del proyecto.

Y va a más. “De cara a la próxima temporada tenemos la intención de federar también algún equipo cadete y juvenil”, explica Isabel Salinas. Cuidar la base es un propósito fundamental para un proyecto basado en una filosofía que busca identidad, estabilidad y crecimiento a medio y largo plazo. En esta máxima participan activamente los jugadores y jugadoras de los equipos sénior, que son quienes entrenan a las categorías inferiores, una buena manera de “transmitir nuestra pasión a la gente que llega desde atrás”, destaca Salinas.

Tener detrás el respaldo del histórico Atlètic Salesià supone un punto de apoyo clave para el proyecto. “Es un plus muy grande”, reconoce Isabel Salinas. “Nos están ayudando a profesionalizar el voleibol y ese trabajo se nota en los resultados, pero también en la ilusión del día a día”, subraya.

Mirando al futuro lejano Isabel Salinas descarta profundizar en esta faceta. “Me planteo ser entrenadora, siempre que lo pueda compaginar. Por eso apuesto por este proyecto, que puede ser muy grande”.

En una ciudad que vuelve a mirar al voleibol con ilusión, Isabel Salinas representa ese puente entre la experiencia profesional y el desarrollo local de un deporte que ayuda a sembrar futuro.