El que talla el bacallà

Hay una frase popular que resulta definitiva para describir al actual alcalde de Alcoy: el que talla el bacallà. Su proceder con la peatonalización del Centro está siendo toda una demostración de poder. “¡Aquí mando yo! ¿Pasa algo?”.
El comercio local, como en todo el mundo, lleva sufriendo un año de restricciones. Ahora que se intuye una débil luz al final del túnel en el que estamos, se encuentran con un problema añadido: la prohibición del tráfico rodado por sus calles. Muchos de ellos tan solo suplican que esta medida se aplace, que se posponga hasta el momento en que retomen su actividad comercial habitual sin más impedimentos.
Ni su economía, ni su estabilidad emocional está para más sobresaltos. Pero por desgracia no ha podido ser. El que ostenta el poder municipal no lo ha creído oportuno; los problemas que su acción generará a los comercios del Centro no se van a interponer en su camino, ya se adaptarán si pueden… Él quiere peatonalizar y no hay más que hablar.
Muchos de ellos comentan en privado su pánico a expresar una opinión contraria por temor a represalias desde la Plaza de España, 1. Seguro que son sospechas infundadas, pero existen y sólo por ello el señor alcalde debería recapacitar sobre su modo de gobernar la ciudad.
No han sido pocos los vecinos que han presentado alegaciones a esta peatonalización. El gobierno socialista local las ha rechazado todas y les anuncia displicentemente que, aunque no tiene ninguna obligación de contestarles, lo hará. ¡Cuan magnánimo se muestra el primer edil! Al tiempo, acusa al PP de votar en contra de semejante desbarajuste influenciado por las quejas de los vecinos.
¿De verdad no cree que sea una obligación de los gestores municipales, escuchar y hacer caso de las demandas vecinales? ¿Tan endiosado está? ¿Una década en el poder le ha hecho creerse el amo y señor de Alcoy? Debe ser por eso que viera normal ponerse a salvo en su segunda residencia cuando el virus nos atacaba con más virulencia. Nadie en su equipo de gobierno se atrevió a recordarle que no está por encima del bien y del mal. “Memento mori, recuerda la muerte, recuerda que eres un hombre”, le susurraba al oído un siervo a los emperadores romanos para que durante las grandes celebraciones no sucumbieran a la soberbia … para que no se subiera a la parra, diríamos ahora más prosaicamente.
¿Es la arrogancia de la tercera legislatura la causante de este comportamiento o el cálculo electoral del que lleva demasiado tiempo en política?
Precipitar esta polémica decisión choca con la displicencia (cuando no pachorra) a la hora de resolver asuntos enquistados desde hace años, como la construcción de la rotonda norte. ¿A qué intereses sirve? Para la ciudadanía la prioridad es justo la contraria, pero los que llevan toda la vida en política huyen de las controversias durante las campañas electorales.
Antonio Francés improvisa una peatonalización exprés, sin atender los intereses de vecinos y comerciantes y se apresta a construir en la manzana de Rodes un gigantesco complejo sin tener claro el uso que se le dará. En el pasado pleno ya anunció que el contenido de dicho edificio aún puede cambiar de aquí a su inauguración.
¿Son, estos, proyectos estudiados detenidamente para ser referentes en el futuro de Alcoy o por el contrario se quiere usar el dinero que ha de venir a paliar las consecuencias de la crisis para satisfacer el ego de quien se sabe al final de su mandato y como tantos otros antes pretende legarnos la obra pomposa y grandilocuente de turno?
Vecinos, comerciantes, entidades locales, los partidos de la oposición… Nadie consigue hacer entrar en razón a Antonio Francés. Él manda, los demás obedecemos. No existe el margen para los acuerdos, no cede ni un ápice en su intención. Siempre que puede se encarga de dejar claro quien está al mando. Porque todos tenemos claro que en el Ayuntamiento de Alcoy es el señor alcalde el que talla el bacallà… ¿no?

Francisco Cantó. Concejal del PP en Alcoy.

 

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