Se complica la gobernabilidad de Alcoy

No hay que ser ingeniero en smart city para intuir que el problema de la peatonalización, al margen de los imperdonables defectos formales, pasa por no disponer, en el entramado de nuestro casco antiguo, de unas vías de salida y de acceso que permitan una circulación normal, si es que eso es posible cuando se mezcla peatonalización, casco antiguo y contradictorios intereses legítimos de los afectados.

El anunciado y anhelado consenso de los técnicos, políticos, vecinos, comerciantes, usuarios, trabajadores de empresas ubicadas en el recinto y proveedores de servicios en la zona, es algo que, desde la barrera del observador, parece imposible. Aunque si se prefiere nos podemos contar cuentos de hadas y hasta creer que los unicornios habitan en la Llotja Sant Jordi.

Demasiados intereses cruzados para llegar a un acuerdo. Y, además, sobre el plano hay cinco calles por las que de una u otra forma tendrá que dibujarse cualquier fórmula: Sant Nicolau, Cordeta/Casa Blanca, Sant Llorenç, Santo Tomás y Sant Jaume. El plano no da para más, porque en un alarde de cum laude, el párquing salido de la chistera, para facilitar la peatonalización, ha sido instalado estratégicamente en la Riba, como si los enemigos de la peatonalización hubiesen buscado el lugar ideal para complicarlo más todavía y hacer irreversible lo que tanto ha cabreado al personal.

Se va a necesitar mano de santo para desatascar el problema de la peatonalización y que no se convierta en un tema más que añadir a los que con tanta pasión conforman el día de la marmota alcoyana.

El vicealcalde Alexandre Cerradelo, de Compromís, partido liado hasta las cejas en disputas fraticidas internas, a nivel de Valencia, tiene la espada de Damocles sobre su cabeza para evitar que este experimento de coalición acabe tan malamente como el que protagonizaron hace 12 años sus antecesores, con su respectivo vicealcalde incluido. El polígono de La Canal, perdón el Parque Industrial Alcoy Sur, es sin duda la manzana envenenada y a Compromís les colaron las concejalías de Industria y Promoción Económica. La hemeroteca está llena de titulares y declaraciones que dejan radiantemente clara la posición de Compromís en este tema, aunque ahora se retrase, esperando el informe 18.645, o que alguna virgen tenga a bien aparecerse en la Zona de la Canal y llegue el milagro, sea cual sea.

La gobernabilidad de la ciudad con estos lastres, el dolor de muelas del carril bici y la remodelación de la Rosaleda, no es nada fácil pese a la buena cara que nos ponen nuestros dirigentes, encantados con las visitas guiadas a las obras del Parque Tecnológico de Rodes o la retransmisión en directo de las obras del museo de Camilo Sesto.

Y un retortijón en la conciencia cuando oyes a los trabajadores de los centros geriátricos del Emilio Sala y del Preventorio denunciar las deficiencias que sufren en cuanto a personal y en lo que se refiere a su preparación profesional. Todavía sangran las heridas morales de los 74 fallecidos en el DomusVi y ya se tambalean los pilares de dos centros, públicos cien por cien, allí donde más duele: la atención de calidad mínima a nuestros mayores. ¿Volveremos a mirar hacia otro lado? ¿Nos conformaremos con darle la culpa a Valencia?

Y una alegría que vale la Pena compartir. El grupo aficionado Teatre Circ, con “La tortuga de Darwin”, dirigida por el maestro Adolfo Mataix, lleva ya 30 representaciones por diversas provincias y acumula 27 premios. Dolo Martí, Ángeles Vicedo, Ximo Llorens y Enric Piera defienden el magnífico texto de Juan Mayorga. Gracias Teatre Circ.

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